Quickribbon PESINISMO: diciembre 2008

sábado, diciembre 27

Página 125

"Así habían sido tus primeros meses en Veracruz, Pablo, semejantes a esa borrachera: no tan fuerte como para que los demás la advirtieran, ni tan leve que te dejara desenvolverte con naturalidad. A medios chiles, ¿recuerdas? Recién iniciado tu gobierno, te sentabas a reflexionar sobre cada uno de los problemas que aquejaban al país, los aislabas para comprenderlos mejor, y cuando creías que habías encontrado la solución e intentabas hacer algo, lo que fuera, de pronto todo se volvía confuso, las cosas parecían moverse de sitio, los hombres cambiaban de actitud de un día para otro según las circunstancias. Entonces las decisiones tomadas resultaban inútiles y las que estabas por tomar carecían de sentido y te veías obligado a consultar a quienes miraban más claro que tú."


Leo la novela de Parra. Debo aceptar que no me gusta el comienzo, que los personajes, todos, me parecen acartonados y los datos históricos metidos con urgencia. Pero unas páginas después, sólo unas pocas, Juárez, Ocampo y Romero, la entrañable Margarita, se van sacudiendo las capas de enjarre; se mueven, se ven tan vivos que uno casi los escucha respirar. Presiento que Eduardo Antonio Parra ha escrito un libro memorable.
Estuve en la presentación de esta novela, allá en Guadalajara. Ahí Parra dijo haber experimentado lo que les pasa -y eso no muy seguido- a los grandes escritores: escuchar la voz del personaje. Y dijo también que la voz de Juárez y la suya (o la del narrador, para decirlo de mejor manera) se volvieron una sola.
Lo que ahora mismo me pregunto es cuál de las voces (la de Parra, la del narrador, la del mismo Juárez o la mía) se atrevió a alburear, y de qué modo, al indio-zapoteca-madre-mía-de-guadalupe-salva-a-nuestro-pueblo-azteca. Respeto al derecho ajeno, pues.


Juárez, el rostro de piedra
Eduardo Antonio Parra
Random House Mondadori, S.A. de C.V.
México, 2008.
440 p.

jueves, diciembre 25

Un autógrafo

Ayer, alguien trajo un ejemplar de mi libro y me pidió que lo firmara.
"Escriba algo sobre la docencia", dijo, pues lo iba a regalar a una profesora de Literatura.
Lo hice. Y aunque me mataba la risa me porté muy educado; me esmeré cuanto pude. (La mujer, como maestra, tenía el nombre menos afortunado).
Así y todo, el tipo y yo nos quedamos contentos.
Espero que también esté feliz la Maestra María Dora.

martes, diciembre 23

Ella tiene un lazo mágico





Y una estrella en su vientre.

lunes, diciembre 15

Nieve y felicidad


"Y fue así como Ka sintió aquella llamada profunda que sienten los verdaderos poetas que sólo pueden ser felices en la vida en los momentos de inspiración. Por primera vez después de cuatro años se le vino a la mente un poema: estaba tan seguro de su existencia, de su aspecto, de su estilo y de su fuerza, que la alegría le embargaba el corazón. Diciéndoles a los tres jóvenes que tenía prisa, salió del vacío y sombrío edificio de la estación. Regresó a toda prisa al hotel pensando bajo la nieve en la poesía que iba a escribir."

Nieve/Orhan Pamuk/Trad. Rafael Carpintero/Punto de lectura/Madrid/2007/653 p.

Uno de los títulos que compré en la FIL, con amplio descuento gracias a Orfa, que me convidó de sus privilegios como ejecutiva de cierta editorial.

martes, diciembre 9

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El Pesina
DE NUEVO EN DURANGO
LA NOCHE DEL SÁBADO 13
EN EL LUGAR DONDE SE LEE

miércoles, diciembre 3

CDN en Guadalajara