viernes, noviembre 26

Invita Carlos Valdez

Primer Festival de Teatro Nuevo Santander
30 de noviembre-9 de diciembre, 2010


Programación:

30 de Noviembre

Desfile.- Calle Hidalgo 18:00 hrs.

Performance Elementos.- Grupo Colectivo Trueque. Dirección: Enrique Hernández. Explanada de La Casa del Arte 19:00 hrs.

Inauguración.- Exposición fotográfica Teatro por Carlos Valdez. Galería Ramón García Zurita de la Casa del Arte . 19:30 hrs.

1 de Diciembre

Hidroalerta.- Escrita y Dirigida: Belem F. Peña. Grupo Filos. Esc. Primaria Héroe de Nacozari

9:30 hrs.

Hidroalerta.- Escrita y Dirigida: Belem F. Peña. Esc. Primaria México. Grupo Filos. 11:00 hrs.

Compañía Otro Circ.- Grupo invitado México D.F. Director general Armando Lizárrag.

Explanada de La Casa del Art. 18:00 hrs.

La Vida Boca Arriba.- De Joaquín Hurtado. Grupo Portón Teatro. Dirección: Carlos Valdez. Auditorio del Centro Cultural Tamaulipa. 20:00 hrs. Clasificación: Sólo Adultos

2 de Diciembre

Hidroalerta.- Escrita y Dirigida: Belem F. Peña. Grupo Filos. Esc. Primaria Josefa Ortiz de Domínguez

13:30 hrs.

Performance Lánzate a vivir el Bicentenario.- Creación colectiva. Grupo Lánzate. Auditorio del Centro Cultural Tamaulipa. 17:00 hrs. y 19:00 hrs.

3 de diciembre

La Risa Extraviada.- De Carlos Corona. Grupo UADCS. Dirección: Colectivo Trueque . Auditorio del Centro Cultural Tamaulipas. 11:00 hrs. Clasificación: Teatro para niños

Visiones de Fronter.- Espectáculo de creación colectiva. Basado en textos de Rascón Banda, Hugo Salcedo y Ángel Norzagaray.Grupo UADCS. Dirección: Carlos Valdez. Auditorio del Centro Cultural Tamaulipas. 19:00 hrs. Clasificación: Adolescentes y adultos

4 de diciembre

Homenaje póstumo en memoria de Salvador Díaz “Chava Cuenta Cuentos

El Rey Mono contra el Demonio de Hueso Blanco.- De Jesús Coronado. Grupo UADCS. Dirección: Carlos Valdez y Tayde González. Teatro de la UAT. 12:00 hrs. Clasificación: Teatro para niños

Pipí.- De Jaime Chabaud. Grupo Colectivo Trueque. Dirección: Tayde González. Auditorio de La Casa del Arte. 15:00 hrs. Clasificación: Teatro para niños

Teoría y Práctica de la Muerte de una Cucaracha (sin dolor).- De Bárbara Colio. Grupo Invitado Teatro Expresión de Nuevo Laredo, Tamps.Teatro de la UAT. 16:00 hrs. Clasificación: Adolescentes y adultos

Curva Peligrosa.- Autor: Edeberto Galindo. Grupo Invitado Espacios Teatro de Matamoros, Tamps.

Dirección: Carlos Valdez. Teatro de la UAT. 17:30 hrs. Clasificación: Adolescentes y adultos

Relámpagos de Agost.- Autor: Jorge Ibargüengoitia. Grupo Invitado Espacios Teatro de Matamoros, Tamps. Dirección: Jesús Bernal. Teatro de la UAT. 18:30 hrs. Clasificación: Adolescentes y adultos

La Insurgenteada.- De Hugo Fragozzo. Grupo UADCS. Dirección: Hugo Fragozzo y Carlos Valdez.

Teatro de la UAT. 20:00 hrs. Clasificación: Adolescentes y adultos

5 de diciembre

Caras Gestos y Juegos.- Creación colectiva de Colectivo Trueque. Grupo Colectivo Trueque. Teatro de la UAT. 11:00 hrs. Clasificación: Teatro para niños

Tierra a la Vista.- De Iván Guardado y Kalio de León. Grupo Invitado La Ciénega Teatro de Zacatecas. Teatro de la UAT. 12:00 hrs. Clasificación: Teatro para niños

Curva Peligrosa.- De Edeberto Galindo. Grupo Invitado Espacios Teatro de Matamoros, Tamps. Dirección: Carlos Valdez. Teatro de la UAT. 13:00 hrs. Clasificación: Adolescentes y adultos

EL Albedrio.- Grupo Taller Experimental de Danza Contemporánea de La Casa del Arte. Dirección y coreografía: Wendy Velázquez. Teatro de la UAT. 19:00 hrs. Clasificación: Adolescentes y adultos

Los Tramposos.- Creación colectiva. Grupo Colectivo Trueque. Teatro de la UAT. 20:00 hrs. Clasificación: Adolescentes y adultos

6 de diciembre

Lito Cata Pum Chin Chin.- De Casto Eugenio cruz Sánchez. Dirección Ricardo Hernández. Boca de Juan Capitán. 11:00 hrs.

Entrega de la placa “Una vida dedicada al teatro” al maestro y director teatral Manuel Garza Vásquez y presentación de la obra:

El Enfermo Imaginario.- Autor: Moliere. Dirección: Carlos Valdez. Grupo Colectivo Trueque. Teatro de la UAT. 18:00 hrs. Clasificación: Adolescentes y adultos

7 de diciembre

Un Año de Silencio.- Autor: Rafael Martínez. Dirección: Carlos Valdez. Grupo Colectivo Trueque. Auditorio del Museo Regional de Historia. 18:00 hrs. Clasificación: Adolescentes y adultos

8 de diciembre

Un Año de Silencio.- Autor: Rafael Martínez. Dirección: Carlos Valdez. Grupo Colectivo Trueque

Auditorio del Museo Regional de Historia. 20:00 hrs. Clasificación: Adolescentes y adultos

9 de diciembre

Pastorela Cuerud.- Autor: Francisco Ramos. Dirección: Carlos Valdez. Grupo Casa del Arte. Explanada de La Casa del Arte. 19:00 hrs.

Clausura

miércoles, octubre 27

Página 81


















Sentado justamente donde había sido interrumpido por la llamada telefónica, en la silla de hierro forjado, de espaldas al frontón y a los cuartos que salían a la terraza-mirador, Adam Lozanic´enseguida notó un cambio. Desde algún lugar detrás de él se extendía la sombra alargada de alguien, una sombra triple. Por la posición del sol aquello era imposible, pero cuando el joven volvió su cabeza, no le quedó más que constatar que un hombre, una mujer y una niña desconocidos, apretados unos contra otros, casi acurrucados, reflejaban una sombra mucho más grande que la que les correspondía según las leyes vigentes de la naturaleza. La puerta de uno de los cuartos del piso superior de la villa estaba abierta, los tres acababan de salir a la terraza, y su sombra se iba juntando tras ellos como un charco de agua sucia que siempre, infaliblemente, tiende hacia el punto más bajo.
No se podría precisar con facilidad quién quedó más sorprendido por ese encuentro. Adam enseguida comprendió que aquellos tres personajes, en ese mismo instante, leían el mismo libro que él, seguramente inclinados sobre un solo ejemplar, ya que se veían muy apretujados unos contra otros. Además, Kusmuk le dijo que en el libro de Anastas Branica no había personajes. El hombre, la mujer y la niña ante él estaban visiblemente extrañados de quién era el joven desconocido en tenis y camisa de franela que colgaba descuidadamente fuera de los pantalones de mezclilla desteñidos.


La mano de la buena fortuna
Sexto Piso. México. 2007.

Foto de Goran Petrovic: Bolten Inc. mx
Foto de cubierta: Gandhi@

domingo, octubre 24

Escena en off


El Dado. "Escena en Off". Carolina Sobrino. 2010.

domingo, octubre 10

domingo, septiembre 12

Página 30





"Ni Verónica ni yo queríamos ir a comprar tortillas para el almuerzo. El dinero estaba en la mesa. Ante la discusión, la abuela, sin decir nada, tomó las monedas y salió callada. Ni nos dimos cuenta, ni nos acordamos del almuerzo, hasta las doce del día en que mamá la extrañó.
-¿Y Benita? -preguntó.
-No sé -le dije-. Debe de estar en su cuarto.
No estaba. Salimos al patio, rodeamos la cuadra en sus cuatro esquinas, preguntamos a los vecinos, caminamos varias calles y no la encontramos. Nos dividimos los sectores cercanos.
Verónica, cuidándose el copete que se hacía en la cabeza, al otro lado del panteón; mamá hacia el camino al mercado; papá, aunque llegó con hambre y no había qué comer, se fue por la orrilla del río; yo fui, intuitivo, a la tortillería y me señalaron, con el dedo, la dirección que había tomado.
Caminé mucho, me llevaba horas de ventaja y no le daría alcance. Al atardecer, cuando estábamos cansados de caminar, ya en la puerta de la casa, reunidos y pensando qué hacer, pasó un vecino y nos dijo haberla visto tres colonias más abajo.
Fui corriendo a buscarla en compañía del anunciante. Llegamos muy pronto. Estaba sentada en el portón de una casa. El papel en que estaban envueltas las tortillas se había roto. Se notaba cansada. Cuando me miró, me dijo:
-Juan, qué bueno que te encuentro.
En los siguientes meses la vimos empequeñecer poco a poco. Ya no se levantaba de la cama. Tres días estuvo con los ojos cerrados, respirando agitadamente. Una botella de suero suplía al alimento. Hasta que amaneció tiesa, sin respirar. La enterramos a las dos de la tarde. Mamá le lloró mucho sentada en una piedra del cementerio. Hasta entonces supimos cuánto la había querido. Nosotros llorábamos por el llanto de mamá".

Juan José Amador
Casa de altas llamas

sábado, agosto 28

martes, agosto 17

16082010

¿Olvidan los ofendidos
que a quienes juran defender
tuvieron por (malos) padres
a un hombre y una mujer?



lunes, agosto 16

Salma Hayek comediante



Puede que sea risa histérica, pero los periódicos me doblan varias veces al día. Hoy, sin ir más lejos, los titulares de El Universal ponen a Elba Esther Gordillo, esa maestra que habla con errores de ortografía, explicando la necesidad de "repensar la educación"; al Principito Calderón, ese que convoca al diálogo para decir "de esta línea no me muevo", llamando a la unidad en esta coyuntura histórica; al Secretario Lujambio diciendo que el arco derecho, "inigualable obra de arte e ingeniería" con que el gobierno calderónico celebraría el bicentenario de la independencia, podrá ser inaugurado hasta el año 2011 (¿qué tal el 17 de enero?); por último pone a los jerarcas católicos (apostólicos y romanos) asegurando que la mafia extorsiona a las mismísimas casas de Dios. La Jornada, mientras tanto, pone las palabras del arzobispo Juan Sandoval Íñiguez (el célebre confesor de los Arellano Félix) cuasidenunciando sobornos de Marcelo Ebrard a los ministros que ratificaron la constitucionalidad de los matrimonios entre homosexuales en la república entera. "¿A quién le iba a gustar ser adoptado por maricones o lesbianas?", pregunta Su Excelencia.

La tele no se queda atrás. Cuando los dueños del país se unieron para darnos lecciones de moral y superación a través de un nuevo reality show denominado Iniciativa México, contrataron nada menos que al entrenador más mexicano, El Vasco, quien se retractó públicamente diciendo que México (al que no entendía, pero amaba con toda el alma) podía dejar de ser un país jodido. Todo era cuestión de querer pasar del "ya merito" al "ya la hicimos". Lástima que lo haya dicho unos días antes de la Copa Mundial y su discurso haya sonado a broma.

Para tirar de la espina, ayer entró al relevo una mexicana triunfadora, la actriz y productora Salma Hayek. Y todo sería perfecto si la estrategia no se repitiera. Las primeras críticas al comercial de Javier Aguirre estaban enfocadas a su verdadera opinión sobre el país, convertida de pronto en un fervor inexplicable, a su residencia fuera de México, a su deseo de mantenerse muy lejos de su geografía y muy cerca de su nómina. Hay coincidencias con la veracruzana: ella también vive en Estados Unidos, allá invierte su dinero, cuando viene a México finge no entender el español (aunque en el cine deba hablarlo). Vaya, que mientras puede, muestra su desdén hacia lo mexicano, pero si hay dólares por medio, es la encarnación de la mejor artesanía. Ahora Salmita es la imagen de ese "proyecto que nos pertenece a todos" y tiene plena autoridad para decir, primero, que el cambio no vendrá de afuera, y en seguida otra frase harto conocida, aunque con una pequeña (¿o debo decir enorme, gigante, majestuosa, gloriosa?) variante: "No te preguntes qué puede hacer México por ti..."

A mí esas cosas me divierten aunque no debieran. No hace muchos años, estando en grave predicamento por cuestiones que ahora no comentaré, me empezó a ganar la risa. Era lo que llaman risa histérica, un mecanismo de defensa. Pero coincido con Salma (o quien le haya escrito el discurso, o quien haya ordenado la redacción del mensaje); es tiempo de responder la interrogación definitiva. No preguntarse, por ejemplo, qué puede hacer México por nosotros, sino: ¿quién chingados iba a querer que lo adoptara un maricón?


domingo, agosto 15

Página 142



Luego empezó a hablar de nuevo. Me preguntó por qué quería visitar Struthof, y le hablé del juicio y de mi problema con la falta de imágenes.
-Ah, ya. Quieres entender cómo es que hubo gente capaz de hacer cosas tan terribles.
Sonaba un poco irónico. Pero quizá fuera sólo el tono dialectal de su voz y su pronunciación. Antes que pudiera contestar, continuó hablando.
-¿Y, concretamente, qué es lo que quieres entender? ¿Entiendes, por ejemplo, que se mate por pasión, por amor, por odio, por honor, por venganza?
Asentí con la cabeza.
-¿Entiendes también que se mate por dinero o poder? ¿Que se mate en la guerra o en una revolución?
-Pero... -repliqué, asintiendo de nuevo con la cabeza.
-Pero los que murieron asesinados en los campos no les habían hecho nada a sus asesinos, ¿verdad? ¿Es eso lo que quieres decir? ¿Que no había ningún motivo para el odio, que no estaban en guerra los unos con los otros?
Esa vez no asentí. Lo que aquel hombre estaba diciendo era inatacable, pero no me gustaba la manera en que lo decía.
-Tienes razón. No estaban en guerra ni tenían ningún motivo para odiar. Pero tampoco los verdugos odian a los condenados a muerte, y sin embargo los ejecutan. Se lo han ordenado así. ¿Piensas que lo hacen porque se lo han ordenado así? Seguramente piensas que estoy hablando del tema de la obediencia debida y que en cualquier momento voy a salir con aquello de que los guardianes de los campos de concentración sólo eran unos subordinados que tenían que obedecer.
Rió con tono despectivo.
-No, no estoy hablando de la obediencia debida. El verdugo no obedece órdenes. Simplemente hace su trabajo; no odia a las personas a las que ejecuta, no lo hace por venganza, no las mata porque se interpongan en su camino o lo amenacen o lo ataquen. Le son completamente indiferentes. Tan indiferentes, que le da lo mismo matarlas que no matarlas.



Bernhard Schlink
El lector
Joan Parra Contreras, traductor

martes, agosto 10

Página 20




La aguja

Aún hay luz en casa del carpintero. Windisch se detiene. El cristal de la ventana reluce. refleja la calle. Refleja los árboles. la imagen atraviesa la cortina. penetra en la habitación por entre los ramilletes de encaje. Junto a la estufa de azulejos hay una tapa de ataúd apoyada en la pared. aguarda la muerte de la vieja Kroner. Su nombre está escrito sobre ella. Pese a los muebles, la habitación parece vacía entre tanta claridad.
El carpintero está sentado en una silla de espaldas a la mesa. Su mujer, de pie ante él, se ha puesto un camisón de romir a rayas. Tiene una aguja en la mano. De la aguja cuelga un hilo gris. El carpintero tiene el dedo índice estirado hacia ella. Con la punta de la aguja, su mujer le quita una astilla de la carne. El dedo sangra. El carpintero lo contrae. La mujer deja caer la aguja. Baja los párpados y ríe. El carpintero le mete la mano bajo el camisón. Se lo levanta. Las rayas se enroscan. El carpintero recorre los senos de su mujer con el dedo sangrante. Los senos son grandes. Tiemblan. El hilo gris cuelga en la pata de la silla. La aguja se balancea con la punta hacia abajo.
Junto a la tapa del ataúd está la cama. la almohada es de damasco, con lunares grandes y pequeños. La cama está tendida. la sábana es blanca, y el cubrecama también.
La lechuza pasa volando ante la ventana. Con un largo aletazo recorre el cristal. Su vuelo es crispado. Bajo la luz oblicua, la luz se duplica.
Inclinada, la mujer va de un lado a otro ante la mesa. El carpintero le mete la mano entre las piernas. La mujer mira la aguja que cuelga. la coge. El hilo se balancea. La mujer deja resbalar su mano por el cuerpo. Cierra los ojos. Abre la boca. El carpintero la lleva a la cama cogida por la muñeca. Tira sus pantalones sobre la silla. El calzoncillo parece un remiendo blanco entre las perneras. La mujer alza los muslos y dobla las rodillas. Su vientre es de pasta. Sus piernas forman una especie de bastidor blanco sobre la sábana.
Encima de la cabecera cuelga una foto en un marco negro. la madre del carpintero apoya su pañuelo de cabeza contra el ala del sombrero de su esposo. En el cristal hay una mancha. Sobre la barbilla de la madre, que sonríe desde la foto. Sonríe ya próxima a la muerte. A un año escaso. Sonríe hacia una habitación situada pared por medio.
La rueda del pozo gira porque la luna es enorme y bebe agua. Porque el viento se enreda entre sus rayos. El saco está húmedo. Cuelga sobre la rueda trasera como un cuerpo dormido. "Como un muerto cuelga detrás de mí este saco", piensa Windisch.
Windisch siente su sexo tieso y contumaz pegado al muslo.
"La madre del carpintero se ha enfriado", piensa Windisch.


Herta Müller
El hombre es un gran faisán en el mundo
Juan José Solar, traductor. Punto de Lectura, 2009.

viernes, agosto 6

Página 41



"Mientras sus pies se hundían hasta los tobillos en la suave y húmeda capa de hojas, pensó que estaba cojeando. Luego se acordó de que en algún lugar había perdido el zapato derecho y volvió la cabeza para buscarlo con la mirada. En ese mismo instante vio a cuatro figuras humanas encorvadas en los altos árboles. En un primer momento no comprendió que el número de sus perseguidores había aumentado. Pero cuando acto seguido su consciencia aceptó ese hecho siemple y evidente, pensó que no iba a escaparse de esa gente y que jamás iba a salir de ese bosque terrible. De cualquier modo, seguía huyendo con la sensación de que su miedo iba creciendo a la par de su deseo, recién despertado y cada vez más fuerte, de vivir. En un momento incluso, sin detenerse, se despojó del zapato izquierdo con un brusco y torpe movimiento de la mano y de pronto empezó a correr más rápido y más ligero".




Branimir Šćepanović
La boca llena de tierra
Traducción: Dubravka Sužnjevic´
Sexto piso, 2009

lunes, agosto 2

Después de la tormenta


Boca de Juan Capitán, Ciudad Victoria, Tam.
Y pensar que la mayor parte del año (y además casi todos los años) todo eso no es más que piedra.

miércoles, julio 14

Fotos atrasadas














Tercera girita binacional
Agradecimientos: Consulado de México en Yuma//Miguel Escobar//Manuel Cuen//Isaac Quezada//Main Street Cafe//Somerton//San Luis Río Colorado//Martin Corella//Lawrence Carbajal

miércoles, julio 7

En griego




"-¿Recuerdas lo que hablamos anteayer, patrón? Tú decías que te gustaría iluminar el espíritu del pueblo, abrirle los ojos. Pues bien, ¡mira! Para tu placer no tienes sino que abrirle los ojos al tío Anagnosti. ¿Viste cómo su mujer se estaba delante de él, esperando órdenes, como un perrillo amaestrado? Ve tú, ahora, a predicarle que la mujer tiene iguales derechos que el hombre y que es una crueldad inaudita que te comas un trozo de la carne del cerdo mientras el cerdo vivo se queja de dolor en tu presencia, y que es una gran idiotez el dar gracias a Dios por el hecho de que Él lo posea todo y tú te mueras de hambre. ¿Qué saldría ganando ese pobre diablo del tío Anagnosti? Sería el comienzo de riñas enconadas, la gallina pretendería convertirse en gallo y la pareja habría de trenzarse en lucha a picotazos, desplumándose mutuamente... Deja en paz a la gente, patrón, no les abras los ojos. Si acaso se los abrieras, ¿qué verían? ¡La miseria propia! Déjaselos, pues, bien cerrados, para que sigan con sus sueños.
Se calló un minuto, rascose la cabeza. Meditaba.
-A menos -dijo después-, a menos que...
-Veamos adónde nos lleva ese "a menos que..."
-A menos que cuando abran los ojos puedas mostrarles un mundo mejor que el de las tinieblas en que ahora se pavonean... ¿Puedes mostrárselo?"


Nikos Kazantzakis
Alexis Zorba, el griego
Roberto Guibourg, traductor
1997, Lohlé-Lumen, Buenos Aires

viernes, julio 2

A propósito de...



-Señor Bandini -dijo mirándome con frialdad-. Boulder no está en Colorado.
-¿Cómo que no? -dije-. Pero si vengo de allí. Salí del pueblo hace dos días.
Se mostró inflexible y resuelta.
-Boulder está en Nebraska. Hace treinta años, mientras veníamos aquí, mi marido y yo pasamos por Boulder, Nebraska. De modo que hágame el favor de rectificar.
-¡Le digo que Boulder está en Colorado! Allí viven mi madre y mi padre. Y allí fui yo a la escuela.
Metió la mano bajo el tablero de la escribanía y sacó la revista. Me la alargó.
-Joven, en esta pensión no hay lugar para usted. Aquí sólo se hospedan personas respetables, personas decentes.
No cogí la revista. El viaje en autobús me había dejado molido, hecho una fosfatina.
-Muy bien -dije-. Está en Nebraska. -Y lo apunté, taché Colorado y escribí Nebraska encima.
La propietaria quedó satisfecha y complacida, me sonrió y hojeó la revista.
-¡Así que es usted escritor! -dijo-. Es extraordinario. -Volvió a guardar la revista-. Bienvenido a California -añadió-. Le gustará esto.












John Fante

Pregúntale al polvo
Antonio Prometeo Moya, traductor

miércoles, junio 23

Mañana


Hay un jardín, de Marco Antonio Huerta
Lectura mágico-cómico-conceptual

Sara Uribe, Nidia Cuan y el autor

Jueves 24 de junio, 20:30

La Victoria Café, Plaza de Armas, Tampico

martes, junio 22

Mañana


Crónicas perdidas, de Gerson Gómez

Comentarios de Carlos Velázquez, Tristana Landeros y el autor

Miércoles 23 de junio, 19:30 horas

Colegio Civil, Centro Cultural Universitario

Monterrey, N. L.

(Entrada libre)


Página 78

"A veces, tal vez porque de alguna manera me consideraba un paisano, hablábamos de Sonora, que yo apenas conocía: sólo había ido una vez para el funeral de mi abuelo. Nombraba pueblos como Nacozari, Bacoache, Fronteras, Villa Hidalgo, Bacerac, Bavispe, Agua Prieta, Naco, que para mí tenían las mismas cualidades del oro. Nombraba aldeas perdidas en los departamentos de Nacori Chico y Bacadéhuachi, cerca de la frontera con el estado de Chihuahua, y entonces, no sé por qué, se tapaba la boca como si fuera a estornudar o bostezar. Parecía haber caminado y dormido en todas las sierras: la de Las Palomas y La Cieneguita, la sierra Guijas y la sierra La Madera, la sierra San Antonio y la sierra Cibuta, la sierra Tumacori y la sierra Sierrita bien entrado en el territorio de Arizona, la sierra Cuevas y la sierra Ochitahueca en el noreste junto a Chihuahua, la sierra La Pola y la sierra Las Tablas en el sur, camino de Sinaloa, la sierra La Gloria y la sierra El Pinacate en dirección noroeste, como quien va a Baja California, hasta los villorrios perdidos en el desierto. Sabía hablar la lengua yaqui y la pápago (que circulaba libremente entre los lindes de Sonora y Arizona) y podía entender la seri, la pima, la mayo y la inglesa. Su español era seco, en ocasiones con un ligero aire impostado que sus ojos contradecían. He dado vueltas por las tierras de tu abuelo, que en paz descanse, como una sombra sin asidero, me dijo una vez".



Roberto Bolaño
"El gusano"
Llamadas telefónicas

lunes, junio 14

Página 37




"ESTA TIERRA NO SE ESCARBA, dicen en Icamole, se rompe, y la costumbre ordena hacer el mínimo de excavaciones debido a un evento ocurrido en 1876, cuando tras proclamarse el Plan de Tuxtepec para repudiar la reelección, Porfirio Díaz se alzó en armas contra el gobierno del presidente Lerdo de Tejada. Comenzó su campaña armada por el norte y, al no dar con la manera de invadir Monterrey, deambuló por el desierto hasta llegar a Icamole, donde hubo de enfrentarse a las fuerzas leales del gobierno federal. La derrota de Díaz fue mayúscula, y el terreno de fondo de mar con tanta piedra esparcida, algunas redondas, la mayoría filosas, resultó pésimo para huir; los soldados vencidos tropezaban o se atoraban entre la variedad de plantas con espinas. Algunos historiadores cuentan que un gran número de muertos exhibía balazos en espalda o nuca, y también que Porfirio Díaz lloró la aniquilación de su ejército, ganándose el mote del Llorón de Icamole y las burlas de algunas personas a las que no les quedó otro gusto que el de seguirse burlando, año tras año, pues ese llorón habría de recuperar su fuerza, aplastar a sus enemigos y reelegirse presidente a voluntad, como nadie más lo supo hacer. Sin embargo, estos hechos que forman un capítulo de la historia del país, para Icamole siguen integrando su presente, pues cada soldado muerto fue sepultado justo en el sitio donde cayó, sin cruz ni lápida ni bayoneta ni bandera ni féretro ni escapulario ni flor ni equis de piedra ni mano salida ni hebilla del cinto ni palo de escoba ni verga parada ni cacto marcado ni carta a la madre ni oro del diente ni ojo de vidrio ni esquela mortuoria ni aviso oportuno ni nada de nada, y así, sin indicación alguna, en Icamole ha sido accidente común que al excavar para una fosa séptica o un pozo de agua, se profane una de estas tumbas improvisadas; entonces hay que llamar a un cura, y el dueño de la parcela es responsable de costear la nueva sepultura bajo una lápida sin certeza de nombre, en el panteón de Villa de García, el único autorizado en la región por las autoridades de salud. Por eso desde 1876 no hay entierros en Icamole, costumbre que Remigio está por contrariar".

David Toscana
El último lector
Alfaguara, 2010

jueves, junio 10

Frase de Pancho Bocanegra:

"Y que nos vamos agarrando a palabras"

Página 82




"-Mi padre dice que ahora que se terminó la guerra las cosas van a cambiar -el murmullo viene galopando a toda prisa desde los ámbitos fragiles de la morfina-. El pobre cree que el país está destinado a encontrar su propia grandeza. Grandeza. ¿Ha oído esa palabra? Todo mundo la repite en estos tiempos. Nadie se inyecta pero todos desvarían, ¿se había dado cuenta? Yo no lo creo. Yo ni siquiera creo que haya acabado la guerra. Basta con abrir los ojos para verle las pezuñas afiladas y los dientes blanquísimos todavía sedientos de sangre".

Foto: http://micampus.tol.itesm.mx


Cristina Rivera Garza
Nadie me verá llorar

lunes, junio 7

Lo que ha de ser

Página 34




"La tía Olga no era mala, era una véneta parlanchina y refunfuñona que se había mantenido obstinadamente apegada a su dialecto, cuando hablaba apenas se la entendía, mezclaba el véneto con el español, un desastre. (...) Quién sabe por qué aquel día le salió aquella frase, quizás estaba cansada, estaba irritada, había perdido la paciencia, ciertamente no hacía ninguna falta, el tío Alfredo ya me había regañado antes y yo estaba bastante mortificado, no levantaba los ojos del plato, y la tía Olga sin mayor preámbulo, pero no para ofenderme, la pobre, así, como quien hace una constatación, dijo "es hijo de un loco, sólo un loco podía hacerle aquello a su mujer". Y entonces vi al tío Alfredo levantarse, con calma, el rostro demudado, y darle una tremenda bofetada. El golpe fue tan violento que la tía Olga se cayó de la silla y al caer se agarró del mantel arrastrándolo al suelo con todos los platos. El tío Alfredo salió lentamente y bajó al taller a trabajar, la tía Olga se levantó como si no hubiese pasado nada, se puso a recoger los platos rotos, barrió el suelo, puso un mantel limpio porque el otro se hallaba en condiciones deplorables, volvió a poner la mesa y se asomó al hueco de la escalera. "Alfredo —gritó—, ¡la comida está en la mesa".


Antonio Tabucchi
"Carta desde Casablanca"
El juego del revés