martes, marzo 31

Ya que






Ayer, mientras avanzábamos en la fila de la borderline, Georgina, una cónsul jovencita, y Evangelina, la agregada cultural de México en Brownsville, me contaron que esperaban los resultados de un examen que sustentaron hace pocos días en la SRE, allá en la Ciudad de México. Para esa evaluación, dicen, debieron repasar, entre otras cosas, los refranes mexicanos. Nos pusimos, pues, a recordar refranes y dichos populares. Uno me hizo reír como enano:
"Ya encarrerado el peine,
que chingue a su madre el piojo"

domingo, marzo 29

En eso estoy




LA BANCA ESTABA HÚMEDA Y HELADA; el aire, tanto o más frío que el cemento; aun así, me pesaba demasiado el cuerpo para separarlo de la piedra. Encendí un cigarro. Con los ojos puestos en la carretera vi pasar, entre coches y camiones, los años que llevaba anclado en la sierra. Viéndolo por cualquier lado, era demasiado tiempo inútil en un trabajo inútil en ese agujero inútil que era la estación ambiental de Los Cedros. Muchos años cuidando experimentos ajenos; registrando datos, tomando fotografías, contando, midiendo, observando, oliendo la misma mierda. Pensé también en lo reciente. Dos o tres veces pensé en Adalgiza, en su modo de decirme que la mía era una vida desperdiciada. A ella la ilusionaba pensar que algún día un vegetal llevaría su nombre. No tenía que ser un cacto. Un hongo, un liquen o una miserable saprofita valían lo mismo para perpetuar el nombre de Adalgiza. Si ella vino conmigo a Los Cedros fue precisamente porque le conté que Dávalos, el jefe de proyectos, había bautizado una variedad de Mammillaria longimamma con el nombre de su esposa. A Adalgiza las mamilarias le parecían vulgares, faltas de toda gracia, y opinaba lo mismo acerca del busto de la señora Dávalos. En cambio los ariocarpos le provocaban una real fascinación, en especial el agavoides; y más la atraía esa planta por estar condenada a la extinción que por su cuerpo diminuto y su enorme flor purpúrea. Se pasaba tardes enteras ensayando combinaciones con su nombre y el de ese cacto: adalgizensis, adalgisima, adalgizus, adalgisum... ¿Por qué no podía hacer yo lo mismo que el Doctor Dávalos? ¿Era tan difícil darle ese mínimo regalo a mi mujer, cumplirle ese único deseo? También le gustaban los adjetivos a Adalgiza, pronunciarlos la llenaba de emoción; en su boca cobraban vida, se convertían en conejos silvestres. Y cuando estaba molesta, así fuera por poca cosa, no paraba de decirme que yo era un insulso. Nunca la contradije; no lo hice de palabra ni de acción; me limitaba a mirarla trajinar por la casa, balbuciendo la misma cosa: insulso, insulso, insulso; arrastrando las eses y la ele, uniendo el susurro de ella al de la escoba. ¿Era tan difícil? Insulso, insulso. Pero uno de estos días... Uno de estos días... ¿No le había contado yo de ese otro biólogo que impuso a una mariposa el nombre de su ayudante? Llegado el momento, lo único que yo tenía que hacer era cederle a ella esa prerrogativa. Insulso. Pedirle a Dávalos que usara el nombre de mi mujer y no el de uno de sus parientes la próxima vez que descubriera una subespecie. Era tan difícil. Uno de aquellos días, en efecto, Adalgiza tomó mi mochila de campismo, metió ahí ropa y frustraciones, se la echó a la espalda y empezó a caminar. Casi podría jurar que iba afligida, que arrastraba los pies, por eso pienso que ese último murmullo no lo producían sus labios sino sus zapatos. Insulso, insulso, insulso, insulso, insulso...

lunes, marzo 23

Frontera de palabras

Para los cuates de aquí y de allá,
pongo el itinerario de Culpable de nada en la girita binacional.
Lunes 30 de marzo, 18:00 horas:
Museo casa Mata. Matamoros, Tamaulipas.
Miércoles 1 de abril, 10:00 horas:
Biblioteca "Arnulfo L. Oliveira". Sala principal, primer piso.
Universidad de Texas. Brownsville, Texas.
Jueves 2 de abril, 17:30 horas:
Founders may-French Parlour.
Universidad de San Diego. San Diego, California.
Viernes 3 de abril, 17:00 horas:
Universidad Autónoma de Baja California.
Tijuana, B. C.

sábado, marzo 21

En tu día, Poesía

hoy, además de celebrarse el
inicio formal de la primavera
y el natalicio del benemérito
al que apodaron "carnicero"
un día segundo de octubre
brindamos igual por eso
que algunos llaman
género lírico
y algotros
nomás
Poesía.

viernes, marzo 20

Los chochentas

Cuando uno empieza a recordar este tipo de cosas es que valió un punto menos. Hoy, mientras tomaba la foto de un cardenal que se posó en un arbotante, me sorprendí cantando: "Yo, Ecoloco, tiro arbolitos junto con flores y pajaritos; riego basura, cáscaras, lodo, yo contamino y ensucio todo".
No sé cuántos años contaría yo aquel abril. Siete o tal vez ocho. La esposa del gobernador trajo esa vez, para todos los niños, al elenco de "Burbujas", que se presentó en el estadio Marte R. Gómez. La maestra Carmelita nos llevó en un bus destartalado y nos acomodó en "sol general". Ahí esperamos tres horas, mordisqueando unas cosas que parecían mazapanes pero las llamaban chocolates, aunque no sabían a lo primero y mucho menos a lo segundo. Teníamos que comerlos pues estaban fortificados con vitaminas y calcio. Por eso y porque los enviaba doña Carmen desde la capital. Llegaron Patas Verdes, Pistachón Zig-zag, Mafafa Musguito y otros dos o tres. El espectáculo debió ser estupendo, aunque desde las graderías yo no alcanzaba a distinguir mucho más que el sombrero del Ecoloco, que salió volando en el momento climático que los secuaces del Profesor A. G. Memelovski, con total alevosía, lo llevaban a la ducha.
Meses o años más tarde (lo cierto es que no puedo ubicar este episodio en el tiempo), estuve en otro estadio, esta vez de beisbol, viendo de lejos y escuchando a una chiquilla (no recuerdo su nombre) que se hizo famosa por cantar una canción de despedida para René, el primer exmenudo.
Caramba. Cuando uno se acuerda de esto es que la decrepitud está llamando a la puerta.
"El problema con la literatura,
como con la vida,
es que al final
uno siempre termina
volviéndose un cabrón"
Roberto Bolaño
"Los detectives salvajes"

lunes, marzo 16

Diez o menos





HACE UN AÑO O TAL VEZ DOS vi una película en la que Morgan Freeman y Jack Nicholson interpretaban a un par de moribundos quienes, renuentes a terminar sus horribles vidas sin hacer las diez cosas que más anhelaban, recorrían el mundo para saltar de un avión, manejar un auto de carreras o almorzar en la gran pirámide de Egipto, por ejemplo. En español la titularon "Antes de partir", y a propósito de esa peli, recuerdo que también enlisté las diez cosas que me gustaría hacer antes de ir a ver cómo crecen las zanahorias.

Para este fin de semana mi hermano me prestó seis películas de las cuales la Mujer Maravilla y yo vimos únicamente cinco. La última, "10 item or less", también trae como protagonista a Morgan Freeman, y carga una lección parecida a la del filme que mencioné arriba. "Dame diez razones" (Reveal entertainment, 2006), que así la titularon en español, es una de esas pelis que, sin ser muy ambiciosas, hacen cosquillitas en el corazón o en el orgullo. Acá, un actor famoso en recesión (Freeman interpretando a Freeman) decide entrar a un supermercado para estudiar el personaje de gerente que encarnará en un proyecto de cine independiente, y termina resolviendo la vida de la encargada de la caja rápida (Paz Vega). En algún momento, ambos enlistarán las cosas que odian o aman de sus disímiles vidas.

Como la otra vez, no resistiré la tentación de enumerar las diez cosas que odio de ser quien soy:

1. La timidez.

2. Lo malo que soy para hablar en público.

3. Mis jefes. Los, de antes, los de hoy y los que vendrán.

4. No tener dinero y sí, en cambio, muchas ideas para gastarlo.

5. Mi cabello.

6. Mi perfil cachetón.

7. No saber bailar.

8. Lo impulsivo que suelo ser.

9. Mi mala memoria.

10. Lo que debía escribir aquí y que, desde luego, no recuerdo.

Y las que conservaría aun para vidas posteriores:

1. La Mujer Maravilla.

2. Mi pene (¿o debo decir "pena"?).

3. Mi mano derecha. Bueno, ambas.

4. Las canciones de Óscar Chávez.

5. Un libro (El Periquillo Sarniento).

6. Mis lentes negros.

7. Mis lentes para leer.

8. Mi cámara fotográfica.

9. Un cuaderno de dibujo.

10. Que se haga lo que yo digo.

miércoles, marzo 11

Cirque



DOS O TRES MIÉRCOLES AL MES debo trabajar en este sucio agujero. A alguien se le ocurrió formar una comisión académica que propusiera estrategias para remediar lo irremediable. En eso nos hemos entretenido ya tres meses.

La oficina donde nos reunimos está en el mero centro, a una calle de la sede del poder ejecutivo y del Centro Cultural. Precisamente ahí, bajo el Palacio de Gobierno, están las ruinas del primer teatro que hubo en esta ciudad. Hoy el teatro está en el edificio de enfrente, pero las farsas siguen representándose en el escenario original.

Puesto que el nuestro es un centro de pueblo, en días normales el tránsito se hace denso de las ocho de la mañana a las once de la noche. Los estacionamientos, que son pocos, cobran a diez la hora. Hoy no hubo oportunidad ni de eso. Desde muy temprano, las calles alrededor del Palacio estaban cerradas.

Aparqué en la calle diecinueve, cogí mis aperos y eché a andar por Zaragoza y luego por Juárez. cuando estuve cerca del Palacio empecé a ver los pendones verdes y los policías de negro. Decenas de ellos. Las vallas metálicas, también forradas de verde, permitían el paso únicamente a los peatones, y eso hasta la plaza porque ahí el escenario estaba de plano vedado.

Se preparaba un espectáculo de altura. Conté cuatro pantallas de microbombillas (diré LEDS) en los andadores de la plaza y otra más, enorme, en la escalinata de Palacio. A los costados, dos graderías y el sistema de sonido. ¿Una estrella de rock? No podía pensar en otra cosa, sin embargo un policía me sacó de mis dudas. Por la tarde, la primera dama iba a rendir su informe de actividades.

Claro, si el pendón más cercano a mí rezaba: "Con los jóvenes avanzamos" y los otros repetían el mensaje, pero con relación a los discapacitados, los ancianos, los niños y una lista que se alargaba. Ahí mismo, en la plaza, me puse a leer El Expreso. En la segunda página decía que el gobierno estatal recortaría su presupuesto en gasto social. Me acordé de una de mis alumnas, del lugar en el que vive, una choza con techo de zinc y paredes de cobija; me acordé de que esa alumna mía no pudo cubrir la colegiatura de este semestre a pesar de que pagaría únicamente la mitad gracias a su alto aprovechamiento.

Con los desvalidos los gobiernos avanzan, eso ni dudarlo. Si no fuera por ellos, todo este espectáculo simplemente no tendría razón de ser. Hace ya muchos años que los gobiernos se dedican a administrar la pobreza, su mayor recurso.



domingo, marzo 8

M


Mujer, si te han crecido las ideas
de ti van a decir cosas muy feas;
que no eres buena, que si tal cosa,
que cuando callas te ves mucho más hermosa.
Mujer, espiga abierta entre pañales,
cadena de eslabones ancestrales,
ovario fuerte, di lo que vales,
la vida empieza donde todos somos iguales.
Ángela, Jane o antes Manuela.
Mañana es tarde, el tiempo apremia.
Mujer, si te han crecido las ideas
de ti van a decir cosas muy feas.
Cuando no quieran ser incubadoras
dirán: "no sirven estas mujeres ahora".
Mujer, semilla, fruto, flor, camino,
pensar es altamente femenino.
Hay en tu pecho dos manantiales,
fusiles blancos y no anuncios comerciales.
Ángela, Jane o antes Manuela.
Mañana es tarde, el tiempo apremia.
Letra y música de Gloria Martín. Canta Amparo Ochoa.

sábado, marzo 7

Angustioso

A Geney Beltrán lo tengo por un tipo inteligente, talentoso, audaz y contestatario, además de ser moderadamente divertido. Me provocó una secreta envidia la vez que mandó al carajo el empleo que tenía (que yo sepa lo ha hecho un par de veces) y se dedicó a hacer lo que le vino en gana, y aunque suene mal, a realizar sus sueños. La última me lo encontré en Guadalajara, presentando la colección de PÁRAMO EDICIONES, su editorial. Ahí me regaló un ejemplar de Angustia, de Graciliano Ramos. Un librazo que les recomiendo.




Moisés comenta el diario. Nunca vi a nadie leer con tanta rapidez. Recorre las columnas con los dedos y se detiene en el punto que le interesa. Balbucea, saltando líneas, aquella prosa en lengua extraña, relaciona el contenido con lecturas anteriores y sigue adelante. Es un dedo inteligente el de Moisés. El resto del cuerpo tiene poca importancia: los hombros estrechos, encorvado, los dientes que se muestran en una sonrisa fija. Lo que importa es el dedo. El dedo y la voz sibilina, descontenta, anunciando desgracias siempre. Moisés es una coruja. Piensa que todo se terminará, todo, empezando por su tío que explota a los clientes. Y yo creo en Moisés, que no fundamente sus opiniones en la palabra del Señor, como los antiguos: cita libros, argumenta. Predica la revolución, en voz baja, y tiene los bolsillos llenos de folletos incendiarios.


Angustia
Graciliano Ramos
Páramo ediciones, 2008,
traducción de Cristina Peri Rossi. México. 198 p.

miércoles, marzo 4

A quien corresponda




En atención a la Circular No. 0049, de fecha 2 de marzo, muy respetuosamente le pido que se vaya a la mierda.