Quickribbon PESINISMO: enero 2010

viernes, enero 29

Crimen


Uno no entiende.
O, como diría Kikín: "Entiendo, pero no hago caso".
O, como dice Miguel: "Vaya que hizo caso: omiso".
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Pues eso, que me adelanté a una reunión de trabajo (tan malo eso como llegar tarde [y, para colmo, retrasado]).
Temprano en más de un sentido.
Y para matar el tiempo me metí donde no debía.
Lo que equivale a decir que me maté solo. (Aunque parezca, no es lo mismo que suicidio).
Cuando medité sobre lo hecho, ya estaba yo en la plaza, leyendo la introducción (chingoncísima por cierto).
La Kappa, otra vez, me la había introducido.
Está bien eso de la ganancia, pero un sobreprecio del cincuenta por ciento es, para alguien como yo, una canallada.
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"Aun los escritores de ciencia ficción necesitan tener los pies anclados en la tierra", declara Francesca Gargallo en Escribo luego he sentido, su colaboración en este libro, enseguida remata: "y nada nos ancla más que la economía".

La novela según los novelistas
Cristina Rivera Garza, (coord.)
FCE/CONACULTA. 2007. México.
194 p.

jueves, enero 28

Message


"Abstinence is a good thing
but it should always
be practiced in moderation"


Moon. (2009). UK.
Duncan Jones.

miércoles, enero 27

Cumpleaños feliz

martes, enero 26

Nota de color

Como antes, voy temprano a la oficina. Mientras aguardo frente al semáforo, un voceador se para junto a mí. "Pelean 45 tajada del IETAM", dice la nota principal. "No, gracias", le respondo al tipo, aunque nada me ha preguntado.
-Trae un ahorcado, güey -balbuce.
No sé por qué me dan ganas de escupirlo. El semáforo me da permiso.



lunes, enero 18

GB

GOLDEN BOY 3

/Una línea arde la sustancia de la piel/

Marco Antonio Huerta

GB

GOLDEN BOY 2

/En todo juego hay reglas/

Marco Antonio Huerta

jueves, enero 14

Ensayo

GOLDEN BOY 1
[aquí no hay para damas baño]
Marco Antonio Huerta
Golden Boy,
Editorial Letras de Pasto Verde,
Orizaba, Ver., México, 2009

lunes, enero 11

Traspiés lingüísticos en la provincia tamaulipeca 22

TRASPIÉS CULINARIOS


(Y FAMILIARES)



I

Con bastante frecuencia, en este sucio agujero otorgamos a los verbos un valor reflexivo sin efectuar antes una mínima reflexión. A la primera oportunidad, agregamos la forma enclítica del pronombre personal al imperativo de un verbo cualquiera y decimos, por ejemplo, “Fulano, tráete los refrescos” en lugar de decir: “Fulano, trae los refrescos”.

Fue a la mitad de un verano, a inicios de la década de 1980 cuando, cierto mediodía, mi madre estaba muy ocupada confeccionando uniformes escolares para propios y extraños. A medida que se acercaba el inicio del ciclo lectivo, se pasaba las mañanas, las tardes y buena parte de las noches pedaleando su vieja Liberty. A pesar de la crisis y de todo lo demás, doña Aurelia procuró que a sus retoños no les faltara nunca su ración diaria de vegetales y lácteos. Para la comida de ese día iba a preparar una coliflor entera gratinada al queso.
Es sabido que ese tipo de coles adoptan figuras caprichosas y que su superficie debe ser, a veces, lavada incluso con un buen cepillo. Llamó pues mi madre a mi hermana, que estaría entonces arrinconada bajo la mesa, pespunteando vestidos para sus cuatro o cinco muñecas, imitaciones de Barbie.
—Marissa, hija, lávate la coliflor.




II

Aquí, como en muchos otros lugares, llamamos rabo al apéndice caudal de animales como el gato, el perro o el conejo; en cambio, si hablamos de monos, caballos o vacas, a esa misma extremidad solemos denominarla cola.
Bien se sabe que, salvo excepcionales casos, los humanos (o humanes) actuales carecen de apéndice caudal, sin embargo, la retórica callejera se refiere al ano propio o ajeno, y del mismo modo a la anatomía circunvecina, con los nombres genéricos de rabo o cola. Son ejemplos clásicos:
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“Se fue de rabo”
“No le darán más que una patada en la cola”
“Está loco y malo del rabo”
“¿Siquiera sabes limpiarte la cola?”
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Por razones semejantes, a la cebolla tierna, ésa que se comercializa aún con sus verdes hojas (razón por la que en algunos países se le conoce como “green onion”), es conocida por estos rumbos como cebolla de rabo.
Considero pertinente mencionar que México es el principal vendedor de cebolla fresca en el mundo, y que Tamaulipas ocupa uno de los primeros lugares en cuanto a la producción nacional. En 1992, Marissa, mi hermana, estaba casada con un altamirense. Altamira, por cierto, es el municipio que más cebolla produce en la provincia tamaulipeca.
Estaba mi hermana de visita en la casa paterna, preparando lo necesario para cocinar, junto a mi madre, una típica salsa de cebolla. Doña Aurelia extendía las hojas sobre la tabla y Marissa las picaba, es decir que las troceaba en cuadritos. A unos metros, mi padre contemplaba la escena.
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—A Rodolfo —dijo mi hermana, refiriéndose a mi cuñado— le gusta mucho esta salsa; no pasa un día sin que me pida que le pique el rabo…
—Ah, para gustitos —intervino mi padre con sonrisa socarrona. Marissa frunció el ceño.
—¿Acaso a usted no?
—Uy, le encanta —atajó mi mamá, para quien la conversación giró todo el tiempo en torno a las cebollas.


jueves, enero 7

Mañana

Tanto han anunciado la inminente llegada de la onda gélida que al asomarme a la calle y descubrir un amanecer casi soleado tuve la sensación de protagonizar una de esas películas de catástrofes. Sin duda, éste será un jueves esplendente, nada importa que esta condición se mantenga apenas hasta el mediodía.

miércoles, enero 6

Claudio diría...

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"Cambiando de tema...
vuelvo a lo mismo"