lunes, septiembre 29

¡Cómo no!


A wevo, padrino/Mario González Suárez
Random House Mondadori, México, 2008, 197 pp.




"Yo la neta no sabía qué hacer, y vine a caer en la cuenta de qué gediondo se iba a poner el pedo cuando vi a Quiñones y al Mataperros con unos fogones nuevos. Estaban en la sala donde nos juntamos brillándose uno a otro sus matonas —que se carga así, que se quita asá, que el seguro va aquí. Al verlos tan entusiasmados me alarmé y nomás me quedé mirándolos. A mí también me dieron una, padrino; la misma que traigo desde entonces. Mañana nos vamos a tirar, me dijo el Dioni. Era a wevo que allí en la casa todo el mundo tenía que saberle jalar, hasta las cocineras y las ñoras de la limpieza. Y sí, estas trompudas estaban a toda madre, podían disparar de unas balas que le revientan su madre hasta a los chalecos de los gringos. Esto apenas empezaba, padrino, porque al chico rato nos surtirían matracas, una por choya, al parejo que la sardina."