lunes, noviembre 13

Pronunciamientos

Llega la ocasión. Se demora a veces, pero siempre llega el momento de aborrecer a los amigos. No podría uno fingir para siempre, a mediano o largo plazo quedamos al descubierto. Ni puede nadie fingir que ignora cuánto le ha fingido el otro. Las amistades, pues, se van haciendo difusas, incómodas, insoportables. ¿Para qué postergar entonces la escisión? El que tenga ojos para ver...
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Por qué los periodistas tienen qué preguntarle de política, de educación, del futuro (?) de-cierto país, se pregunta Hulk, ¿acaso no se dan cuenta de que si esas cosas le preocuparan le faltaría tiempo para pensar en heroínas ninfómanas, en villanas hipocondríacas, en personajes secundarios falocéntricos o finalmente en algún personaje victimizado por cualquier otro trabalenguas? ¿Qué obliga a un aprendiz de narrador a conocer el futuro de su país?
¿Por qué debe contestar cualquier otra pregunta de los periodistas?, ¿por qué, además, tiene que alardear de una agilidad mental y verbal que no posee?, ¿por qué diablos debe sonreir? Ah, sí, por la foto, pero de eso no quiere hablar ahora. ¿Por qué, en fin, deberá defender la lectura como si no se tratara de una simple afición, tan válida como el afecto hacia cualquier deporte o juego de mesa?
Que esto sería más sencillo, pensó siempre Hulk, ahora deberá acostumbrarse a representar un papel en el que no cree.
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Hace un poquitito más de veinte años mi bisabuela tenía ochenta y la tía de ella (mi tía tatarabuela) noventa y seis. Vino aquella vez la viejecita (la tía, quiero decir) a visitar a nuestra viejita, con el motivo de su cumpleaños (el de nuestra abuela, bueno, bis). Habló entonces la tataratía, desde luego, de la revolución y dijo, refiriéndose a la bis, "esta chamaca apenas se logró, porque los soldados la tiraron de la cuna".
Debe ser algo genético, pues mi madre siempre relata las mismas anécdotas infantiles los días de nuestros cumpleaños (los de sus hijos). De mi hermana la gordura que se extinguió a los cinco años, cuando dejó el biberón; de mi hermano su renuencia a ducharse y sus ánimos de cantautor; de mí la historia del nacimiento al revés y de cuando quise agarrar un cuchillo a patadas, por supuesto ambas con resultados catastróficos.
Lástima que mi madre no tenga ascendencia directa (la tatara y la bis fueron las últimas en morir), de lo contrario conoceríamos algunas historias sobre sus años primeros; información nada despreciable para cuando se presentara la oportunidad.
Mi má cumplió años hoy, y yo no quería dejar de mencionarlo. ¿Ven cómo uno termina repitiendo lo que tanto critica? Lo dicho, es cosa de la Genética.
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3 comentarios:

noemi dijo...

Yo he sido malísima en ésta vida, por eso me iré al infierno: he mandando a la mierda a mucho más que un par de amigos....

la illoldi dijo...

mmmmmmmmmmmm..........

Quiero llegar a más de cien años. sí, claro.

Hulk dijo...

Bueno, al fin me he decidido a volver.
Astedes han de dipensar, debí contestar desde endenantes, pero andaba en mis días, qué le vamos a hacer.

Noemí: Finalmente sé quién eres. ¿Te había dicho cuánto me gusta tu bitácora? La mujer de acá abajo también quedó encantada con ella el otro día, y reclamaba la liga.

Lore: Aquí mismo tienes el vínculo. Otra cosa: Tú ya tienes esa edad, no te hagas. La de la foto no eres tú.

Saludos bastantes.