Quickribbon PESINISMO: agosto 2009

jueves, agosto 27

Así se están acabando






AYER FUI DE PASEO AL BLOG DE LILIANA. No diré por qué, pero lo que leí me trajo recuerdos que no sé cómo definir.




En la época de la que hablaré, nuestra colonia estaba en la punta de lo que alguien quizá llamaría civilización. Después de mi casa había monte, río, aguas negras y basura. También estaban las casas de los pepenadores y de los cribadores de arena cuyos hijos formaban un público nutrido (por el número) en torno a nuestra televisión pues en sus casas no había electricidad.


Pasados unos cuantos años llegaron nuestros primeros vecinos. Vecinos concretos quiero decir, habitantes de suelo legal aunque la vivienda no fuera suya. Al lado de nuestra casa vivieron Luis y sus dos hermanos. A ellos les pusieron en su casa los motes de Güero y Negro debido a que uno era menos moreno que el otro. Cierta vez mi primo, que estaba de visita, guiándose por el tono de piel llamó Negro al Güero lo que, dicho sea de paso, significaba una ofensa de tamaño familiar.


Luego llegaron Juan y sus hermanos: Feliciano, Genaro y More, a la casa de atrás. Supongo que More quería decir Moreno, porque estaba incluso más prieto que los hermanos de Luis. Más allá vivía la familia de Fernando, un niño que pensaba casarse con mi hermana.


Ellos constituían nuestro círculo de amistades. Un círculo que, en cuanto a mí, se estrechaba demasiado.


Con ellos aprendí a montar en bicicleta y a jugar béisbol. Chano, que era unos años mayor que nosotros, se sentaba en una alcantarilla a contarnos cuentos de terror y chistes subidos de tono.


Nos fascinaba matar los sapos que en ese tiempo abundaban, recorrer el vertedero en busca de un juguete de mediano uso. Odiábamos, en cambio, perseguir las pipas de agua y hacer filas kilométricas para comprar tortillas de la CONASUPO.


No supe a qué hora dejamos de hacer todo eso. Mi hermano y yo crecimos, fuimos a la secundaria y al bachillerato, ellos empezaron a hacer otro tipo de vida social. La familia de Luis cambió de residencia, sólo de vez en cuando volvían para tratar de vender algo: revistas primero, luego enseres menores. Cuando murió el padre de Juan, madre e hijos vendieron la casa, repartieron el dinero y cada cual tomó un destino.


Lo que voy a contar pasó todo en muy poco tiempo. Genaro cayó primero. Y aquí la palabra caer significa precisamente eso: el pobre se fue con todo y el camión que conducía a las aguas del Río Pilón en tiempos de Cavazos Lerma.


Luego le tocó a Fernando. Ya estaba casado, aunque no con mi hermana, y se había ido a vivir más al oriente de la ciudad. Una tarde se puso a beber cervezas con su vecino, un lisiado que, tras discutir por una caguama, le vació la carga de la pistola que escondía en un hueco de su muleta. Cómo me gusta esa anécdota para que hubiera sido mentira.


Luis había sido, en tiempos, quizá mi amigo más cercano. Cuando más tarde lo veía venir con una cámara fotográfica o un discman en mano, nada le decía, nos quedábamos platicando largo rato, haciendo lo que todos: hablando de los años viejos. Para entonces a Luis ya lo apodaban El Perro. Por un teléfono celular, único botín del día, al Perro lo mató su compa una tarde de verano.


De Negro me acordaba poco. La última vez que lo vi antes del sepelio de El Perro fue en la fiesta de quince años de su hermana, que concluyó cuando el padre de ellos lo tumbó de una bofetada para después tomarlo de los cabellos y arrastrarlo hasta media calle. En el funeral, Negro habló en nombre de la familia, oró. Era esa tarde un hombre hecho y derecho, pulcro y de modales circunspectos. Muy diferente al de la nota roja, un año después, cuando un asunto de amores lo hizo responsable indirecto de un suicidio.


Por ese mismo tiempo a Juan lo encerraron en Nuevo León, había estrellado su camioneta contra un stop&go que consumieron las llamas. Su madre gastó los últimos centavos del marido muerto en sacarlo de la cárcel. A More, en cambio, no le fue posible salir; junto con otros, meses más tarde dio muerte a una piruja retirada buscando mucho dinero y un poco de marihuana.


¿Y los demás? Bueno, nosotros seguimos desperdigados, caminando hacia quién sabe dónde. Sin saber de qué tamaño será el garrotazo ni si nuestra historia merecerá al menos un corrido mediocre.



miércoles, agosto 26

Un futuro de tres mil

I D B C U L T U R A L C E N T E R

August 13, 2009
IDB Cultural Center
Centro Cultural del BID

Regional Story Competition: bettertomorrow@now

Concurso Regional de Cuento: mejorfuturo@ahora

ENGLISH:

The Inter-American Development Bank invites young people (16-20 years old) born in Latin America and the Caribbean to participate in a Creative Writing Competition with cash prizes. The competition is called "bettertomorrow@now" and will open a dialogue between the IDB and young people, to learn more about their ideas, goals, challenges, and dreams for the future. The stories will focus on one of the five priority initiatives of the IDB: poverty reduction; education; sustainable energy and climate change; water and sanitation; and opportunities for the majority. Rules of the competition: click here

ESPAÑOL:

El BID invita a los jóvenes a involucrarse en la construcción de un mejor mañana para la región convocándolos al Concurso Regional de cuento "mejorfuturo@ahora". A través del relato corto, el BID busca estimular un diálogo abierto con los jóvenes, de 16 a 20 años, para conocer sus ideas, metas, desafíos y sueños de futuro sobre América Latina y el Caribe. Los cuentos deberán basarse en una de las cinco iniciativas prioritarias del BID tales como: reducción de la pobreza; educación; energía sostenible y cambio climático: agua y saneamiento; y oportunidades para la mayoría. Bases del concurso: entre aquí

PORTUGUÊS:

O Banco Inter-Americano de Desenvolvimento convida os jovens a envolverem-se na construção de um amanhã melhor para a região, apelando a que estes participem no concurso de Histórias Regionais: "umamanhãmelhor@agora". Através de pequenas histórias, o BID quer estimular o diálogo aberto com os jovens, dos 16 aos 20 anos, para saber quais as suas idéias, objetivos, desafios e sonhos sobre o futuro na América Latina e nas Caraíbas. As histórias irão centrar-se em uma das cinco iniciativas prioritárias do BID tais como: redução da pobreza; educação; energia sustentável e mudança climática; água e saneamento; e oportunidades para a maioria. Condições do concurso: clique aqui

FRANÇAIS:

La Banque interaméricaine de développement invite des jeunes, de 16 à 20 ans, nés en Amérique latine ou dans les Caraïbes à participer à un concours littéraire créatif avec des prix à la clef. Ce concours, qui se nomme "avenirmeilleur@maintenant", permettra d'engager un dialogue entre la BID et les jeunes afin de connaître leurs idées, leurs buts, leurs défis et leurs rêves pour l'avenir. Les thèmes de votre nouvelle devront porter sur une des cinq initiatives prioritaires de la BID, à savoir: la réduction de la pauvreté, l'éducation, l'énergie renouvelable et le changement climatique, l'eau et l'assainissement, et les opportunités pour la majorité.
Vous pouvez accéder au réglement du concours sur le site: Cliquez ici pour

martes, agosto 25

Veinticinco




Life is a moderately good play

with a badly written third act.





Truman García Capote


30 de septiembre de 1924- 25 de agosto de 1984


lunes, agosto 24

Página 38












—¿Has visto alguna vez matar a un hombre? —le pregunté.

Bajó la mirada, sorprendido por la pregunta.

—¿Lo has visto? —repetí.

—Sí —dijo.

—¿Hubo sangre?

—Sí.

Me quedé pensando un momento.

—¿Por qué mataron a aquel hombre, al que viste?

—Porque era débil.

—¿Eso es todo?

Lolo se encogió y se bajó la pernera enrrollada del pantalón.

—Nomalmente eso es suficiente. Los hombres se aprovechan de la debilidad de otros hombres. En ese sentido son como los países. El hombre fuerte le quita la tierra al débil. Le hace trabajar sus campos. Si la mujer del débil es bonita, el fuerte la tomará —se detuvo para beber otro sorbo de agua, luego preguntó—. ¿Cuál te gustaría ser?

—No respondí, y Lolo miró hacia el cielo con los ojos entornados.

—Mejor sé fuerte —dijo por último al levantarse—. Si no puedes ser fuerte, sé inteligente y firma la paz con el fuerte. Pero siempre es mejor que seas fuerte. Siempre.


Barack Obama
Los sueños de mi padre. Una historia de raza y herencia.
Trad. Fernando Miranda y Evaristo Páez Rasmussen
Debate. 2009. México D.F. 405 p.

viernes, agosto 21

El verdadero terror



En mi opinión, el auténtico terror estará siempre en lo básico.

Ayer, al volver del trabajo, encendí la tevé y me encontré una película de pretensiones muy modestas que recrea ese tipo de terror. Poco me importó la trama; The rats (USA 2002), como el cuento de Lovecraft, mostraba una cantidad inconmensurable de roedores brotando de las alcantarillas y huecos subterráneos para cubrir, entre otras cosas, un vagón del metro en horas pico. No había en esta película muertos, ni siquiera uno en la parte que yo alcancé a mirar, pero eriza la piel, eso ni dudarlo.

Por qué hay en el mundo tantos nisatofóbicos (tantas personas a quienes las ratas les dan pavor) es algo que me pregunto a menudo, aunque honestamente no quisiera saber. Sin embargo las fobias más comunes han inspirado tantas películas malas como buenas. Recuérdese, por ejemplo, Aracnofobia (USA 1990) que parte de la bien fundada creencia de que miles de personas abominan a los arácnidos; luego están todas esas películas que tratan de incendios, inundaciones o terremotos. Lo mismo se han explotado, aunque bajo el disfraz de un asesino serial, la parascavedecatriafobia, la cinofobia, la tafefobia y muchas más. ¿A qué le teme usted hoy mismo?

Hace pocos días vi una película buenísima que saqué de Blockbuster con la etiqueta de Drama y terminé clasificándola como película de horror. Los lunes al sol (España, 2002). No por mi heliofobia (entre nosotros, diré que si la padezco es por mi pterigión) ni por una marcada aversión a los lunes (que también sería perfectamente explicable, y ahora que lo pienso, ¿cómo se llama esa fobia?). No es eso, no. Es más bien por el tema que la película recrea. A saber: un puñado de hombres que, en la madurez de sus vidas, se han quedado sin empleo y están a punto de perder lo que les queda de dignidad.

Temor a quedarse sin trabajo (ergofobia), miedo al fracaso (atiquifobia), a la soledad (autofobia)... Las íntimas historias que Javier Bardem, Luis Tosar y los otros interpretan de la mano de Fernando De León Aranoa no dan tregua, te desbaratan el alma poco a poquito.

Puede que sea la época, puede que sea el remordimiento por dejar mi trabajo como maestrito de rancho y venir a hacer esta chamba que bien sé temporal. Puede que, en fin, me lo provoque la recesión que, dice nuestro presidente, "ya pasó, ya pasó... aunque estemos a punto de sufrir lo peor". Puede que sea eso, porque estoy bien seguro de que no soy el único al que se le eriza la piel.


martes, agosto 18

Página 77







"Y los cerdos de los que habla el evangelista, que eran unos dos mil, se precipitan por la pendiente y se ahogan en las aguas. ¿Esta cruel historia trata, me preguntaba entonces sobre el océano alemán, del informe de un testigo fidedigno? Y en el caso de que así fuere, ¿no querrá decir que a nuestro Señor se le ha escapado un grave error artístico en la curación del geraseno? ¿O es que, me preguntaba, estamos ante una mera parábola que se ha inventado un evangelista sobre el origen de la supuesta suciedad de los cerdos, que, pensándolo detenidamente, acaba en que debemos descargar nuestro entendimiento humano enfermo en una especie distinta, que consideramos más baja y sólo digna de ser destruida?"


W. G. Sebald
Los anillos de Saturno
Trad. Carmen Gómez y Georg Pichler
Debate. Madrid. 2000. 301 p.

lunes, agosto 17

BGM





No soy yo, eres tú

MANUAL DE CONVERSACIÓN PARA SERVIDORES PÚBLICOS


Cómo sostener un diálogo con la comunidad artística en tiempos de crisis (*)

1) No es que me falte razón, es que ustedes no saben escuchar.
2) No es que yo actúe mal, es que ustedes hacen mala difusión.
3) No es que quiera imponer una cuota, es que ustedes no cooperan por propia voluntad.
4) No es que cobre los favores (para que no se malentienda), es que ustedes no se dan cuenta de lo generoso que he sido.
5) No es que les vaya a negar el apoyo, es que sus propuestas, de ahora en adelante and forever and ever, serán muy pobres.
6) No es que yo anhele la comodidad de una oficina mejor, es que ustedes se quejaban de la anterior.
7) No es que a mí se me olvide para qué estoy, es que ustedes no vienen a recordármelo.
8) No es que niegue la existencia de la crisis, es que, en definitiva, ustedes no la entienden como la entiendo yo.

9) No es que yo haya chocado, es que ustedes me chocaron.





(*) Agregue usted la palabra.

jueves, agosto 13

Los 40 principales




Frase de la semana




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No es que yo redacte mal,
es que no leen las cosas como son.
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Katty Marón Nichols,
en el debate electrónico con Marco Antonio Huerta.

martes, agosto 11

Ahí está

Página 143

"Después de una reunión en la alcaldía de la localidad de Godfrey, un caballero de cierta edad se presentó ante mí y me dijo que se sentía indignado porque, aunque me había opuesto a la guerra de Irak, no había exigido todavía la retirada de las tropas. Tuvimos una discusión breve y agradable, en la que le expliqué que me preocupaba que si nos retirábamos precipitadamente, estallaría una guerra civil total en el país y me preocupaban también las posibilidades de que esa guerra civil se extendiera a todo el Oriente Medio. Al final de la conversación nos dimos la mano.
—Sigo creyendo que está usted equivocado —me dijo—, pero al menos veo que ha reflexionado sobre ello. Diablos, seguramente me decepcionaría usted si estuviera siempre de acuerdo conmigo.
—Gracias— le contesté.
Mientras se alejaba me recordó algo que el juez Louis Brandeis me dijo una vez: en una democracia el cargo más importante es el cargo de ciudadano."
Barack Obama
La audacia de la esperanza. Cómo restaurar el sueño americano
Traducción de Claudia casanova y Juan Eloy Roca
Península. 2008. Barcelona. 385 p.

lunes, agosto 10

08999574

¿Por qué debo decir
"ensimismado"
cuando el abstraído fui yo?

miércoles, agosto 5

Días de perros

Ya que no podemos abandonar el nido, traje de Blockbuster unas películas que MM y yo hemos mirado a interruptos. Tal vez sea por esto último y no por la calidad de los filmes que casi ninguno nos ha "llenado el ojo". Y vaya que eran títulos que mucho nos atraían o nos habían recomendado.

La primera fue Backyard: El traspatio (Argos. México. 2009). Sus locaciones más que la actuación me pusieron los pelos de punta. Aun así, no me convence la transición que experimenta un personaje (el novio celoso de la chica chiapaneca) a partir de una calada al cigarro de marihuana. Los estereotipos campean en el guión de Berman, desde el intrépido locutor hasta la "idealista" mujer policía, encarnada en Anita de la Reguera -que debió renunciar a la belleza para parecer una chica ruda- pasando por la pobre-adolescente-indígena-de trágico final. Parece flotar en el destino de ese personaje (la chica chiapaneca) una secreta consigna: "eso es lo que obtienes, mujer, al renunciar a tus tradiciones y valores". Chale.


Otra fue The good night (Inferno. EUA-Alemania. 2008) Con un estilo a lo Woody Allen, pero diluído, el hermano de la Paltrow escribe y dirige una película que comienza muy bien, pero cuyo protagonista se pierde en inconsistencias antes de ofrecernos un final tan patético en el que yo encuentro otra consigna: "si vas a engañar a tu vieja, hazlo de obra y no de pensamiento, o te irá peor". Lo mejor de esta película, son las actuaciones, sobre todo las de Gwyneth Paltrow, Penélope Cruz y Danny DeVito.


A veces vemos filmes letrosos, es decir películas adaptadas de libros que MM y yo jamás hemos leído (y algunos no vamos a leer). Esta vez vimos The boy in the striped pyjamas (BBC-Miramax. EUA-GB. 2008). Basada en el best seller (a huevo!) de John Boyne, esta peli es un melodrama que exige demasiadas concesiones. Si uno no acepta las reglas de juego desde el inicio, es decir que el chamaco alemán sea incapaz de atisbar lo que sucede frente a sus narices (Nayma, mi sobrina, tiene cinco años, y comprende la realidad cotidiana y las diferencias sociales de pe a pa), la historia caminará hacia la catástrofe (fílmica); si por el contrario uno le perdona eso al protagonista, tiene para entretenerse un buen rato, y claro, esperar a que pague la familia nazi.


Terminamos (terminé) mirando No country for old men (Miramax. EUA. 2007). Para entonces, MM no quería ver más películas y se refugió en sus quehaceres. Se perdió de admirar la (como siempre) memorable actuación de Bardem en la adaptación del libro de McCarthy, un autor que Alejandro Merlín me ha recomendado de manera reiterada. Nada mal, creo yo, para pasar estos días de perros.

martes, agosto 4

Quiero más


Soy un tipo como tantos
de gustos simples
y de cambiante humor.
En esto y en aquello
-creo-
tengo derecho a mutar.
Desdecirme.
Y ofrecer de vez en vez otro cachete.
Ayer
sin ir más lejos
aborrecía de la vida.
Hoy quiero más versos de Silvamán:
Superhéroe. César Silva
La calma es
polvo verde y costura que domina
porque no se trata de esconder
huracán ante la disculpa
del rostro que duda
¿puede bajar el volumen?, ¿me da permiso?
(...)

lunes, agosto 3

So/I/am

A de V

No quiero pasar otra vez por esto.

7




ENTONCES ME DIO UN POCO DE PENA y miré a mi vecina de la mesa con más detenimiento. Era delgada, un poco más alta que yo y tenía ojos grandes, uno de color verde y el otro violeta. Y no sólo eso. El ojo verde parecía verme a mí y al mundo más deprisa que el ojo derecho, el violeta. Hasta juraría que el verde veía el mundo un instante antes de nuestro "ahora", y el violeta un instante después. Se retrasaba respecto al ojo verde justo por ese "ahora". Eso me perturbó, porque si el ojo violeta de la princesa se demoraba respecto del presente y el ojo verde se adelantaba a través del futuro no había manera de que la princesa pudiera verme porque yo habitaba el presente. Sólo podía ver un "otro" yo mío. Y era obvio que me veía. ¿A quién estaba viendo sentado junto a ella en la "Casa pintada con té"?
Siete pecados capitales
Milorad Pavic´. 2a edición.
Editorial Sexto piso. México. 2007. 128 pp.