martes, febrero 27

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¿No es demasiado injusto
llamar a todas las piernas
"extremidades inferiores"
cuando muchas de ellas
-lo sabemos-
son de calidad superior?

domingo, febrero 25

Fragmentario

(...)
17:00 En esta ciudad, un auto negro, lujoso, de vidrios oscuros, es el vehículo ideal para pasar inadvertido. Uno de esos coches ha rodado este día ambos sectores de la metrópoli para terminar parqueado en una calle vacía, justo frente a un letrero de no estacionarse. Peter Rodríguez está dentro de ese coche, Juan Gabriel más adentro, en el autoestéreo; ambos cantan en silencio. El hombre odia el estilo del compositor. “QUERIDA--JUAN GABRIEL--QUERIDA--JUAN GABRIEL—QUER...”, se lee en la carátula desmontable del Explod.

18:00 En esta ciudad, “Peter Rodríguez” es un nombre demasiado común, muchas trocas lo llevan escrito en el vidrio trasero, también algunos coches. Ha contado más de veinte en este día. El hombre del auto negro piensa en todo esto mientras observa la curva policroma del ecualizador cambiar su forma una vez y otra en la pantalla del estéreo. El cantautor, ahora debe estar gritando como si se la metiera un burro. “YO NO QUIERO NI TE PUEDO OLVIDAR, ¡AUUU!”. Qué bueno que él no lo escucha, piensa Peter Rodríguez, y se le escapa una brevísima carcajada. Aquél no es su nombre real, desde luego, pero es lo que responderá si acaso se lo preguntan. Los interrogatorios, largos y breves, formales y casuales, son parte de la vida cotidiana en esta ciudad. Peter Rodríguez será su nombre artístico, como el del cantante, lo decidió hace un par de horas.
(...)

viernes, febrero 23

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Muchos afirman que la belleza
es algo que llevamos por dentro.
A propósito de esto,

¿conoce usted un amante
que guarde en la billetera
radiogramas de su amada
en vez de fotografías?



Vi; ve.


Vive la vida. Vívela en la calle
y en el silencio de tu biblioteca.
Vívela en los demás, que son las únicas
pistas que tienes para conocerte.
Vive la vida en esos barrios pobres
hechos para la droga o el desahucio
y en los frises palacios de los ricos.
Vive la vida con sus alegrías
incomprensibles, con sus decepciones
(casi siempre excesivas), con su vértigo.
Vívela en madrugadas infelices
o en mañanas gloriosas, a caballo
por ciudades en ruinas o por selvas
contaminadas o por paraísos,
sin mirar hacia atrás.
Vive la vida.


Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 1950)
Escucha La mujer sin cabeza, en voz del autor.


jueves, febrero 22

miércoles, febrero 21

Pelis-idad


Pocas veces he regresado del cine, luego de aprovechar el 2X1, satisfecho de haber invertido bien mi dinero. Esta noche es una de ésas. Borat (EEUU, 2006) es del tipo de películas que revelan lo quisquillosa que puede resultar la gente no sólo en la pantalla, sino en la misma sala. Son los privilegios del cine: se acaba la privacidad de los otros. Hubo muchos que se levantaron casi horrorizados, ofendidos, y habría que verla en más de una ocasión, pienso, porque no puede uno darse abasto entre las reacciones del público y lo que ocurre allá en el filme, donde tampoco sabes cuánto es auténtico y cuánto mera actuación. Eso sí, nadie que vea esta película podría permanecer indiferente. Al parecer, ya viene también Bruno, otra creación de Sacha Baron Cohen, reportero gay especializado en entrevistar a las personalidades más famosas y ultraconservadoras.


Es que... obedecer así como así, sin pensar, eso sólo lo hace la gente como usted, capitán.

La otra fue El laberinto del fauno (España/México, 2006). No había podido verla en el tiempo que estuvo por vez primera en el programa. Como la pusieron en un horario inconveniente para mí, opté aquella vez por ver Así del precipicio (México, 2006). Fue un gran error. Ahora que El laberinto... es una producción multipremiada, nominada al Oscar como mejor película extranjera, y que la han vuelto a programar, no podía perdérmela.

Me felicito por esta noche. Estas películas van a durar mucho, mucho, mucho tiempo en mi memoria.








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¿Sabe usted de alguien
-hablo de la época actual-
que haya golpeado a una dama
con el pétalo de una rosa?


martes, febrero 20

Lo indecible


No debería escribir esto, pero se lo debo a un público angustiado juar juar juar.

Tantas relatorías de hechos funestos obligan a contar también lo bueno, aunque esto suceda muy de vez en cuando. En el pasado sentí tanto miedo cuando las buenas rachas se alargaban; ahora me empiezo a acostumbrar. Estoy considerando -y esto es muy serio- comprar un número de lotería.

Un sutil cambio de vida y ¡zaz!, lleno de noticias buenas:

1. El tercer semestre en esta nueva escuela trajo por fin el éxito (exitazo académico: tres primeros y cuatro segundos lugares a nivel estatal. Después del segundo ya es mediocridad).

2. Me siguen llegando invitaciones. La mayoría se empolvan, como las otras, pero... Un agradecimiento del tamaño de mi soberbia a los amigos que todavía me toman en cuenta.

3. Terminé por fin la novela y, aunque no debiera, pienso que me quedó no del todo despreciable.

4. El reencuentro con los viejos amigos, aquellos a los que no debí abandonar.

5. El reencuentro con las viejas amigas, a quienes -lo juro- no abandonaré jamás.

6. El reencuentro con los viejos hábitos, a los que alguna vez renuncié.

7. Los amigos nuevos, las nuevas ocupaciones, las otras responsabilidades.

8. Y claro, al fin -o tal vez al principio de todo- ella me volvió a encontrar.

Tío Alberto

Porque Alberto Chimal publicó una reseña de Cell (Londres, Hodder & Stoughton, 2006), la nueva novela de Stephen King (o de cualquier escritor asalariado que la haya escrito para él), en su bitácora se armó una breve polémica cuando -al menos- dos amantes de la obra de S. K. se sintieron ofendidos y, como es natural suponer, piensan que las opiniones de Chimal (y otros muchos envidiosos, entre ellos Hulk) ofenden a un gran número de habitantes de este planeta (y de otros, eso seguro). Una parte de la respuesta de Alberto me ha gustado tanto que la robé de allá y aquí se las dejo:

"Pensando en la idea de que la opinión de los críticos no tiene nada que ver con lo que siente el público, creo que conocer o “medir” ese sentir “general” (a veces no lo es en absoluto) corresponde más bien a las encuestas y los estudios de mercado. Y éstos no bastan en el ámbito de la mera lectura porque, en cambio, la labor del crítico—aunque no todos cumplan con esa obligación—no se relaciona con leer como lee la mayoría (ni en contra, por supuesto, de como lee la mayoría): su interés debe estar tan sólo en leer tan profunda, tan finamente como le sea posible, para encontrar en los textos todo aquello que la lectura más apresurada que hacemos los demás podría pasar por alto. No son criaturas elevadas por encima del resto: son especialistas en leer, que deben comunicar sus hallazgos sin importar que puedan ser populares o no. Aun si no somos críticos, pienso, los reseñistas en la red o en cualquier otro lado haríamos bien en apuntar siempre en esa dirección.
Algo más sobre este asunto: King y otros autores de bestsellers gustan a numerosos lectores, también es cierto, pero yo no diría que a todos (ni creería que hay libros que más fácilmente apelan al sentir de todos) pues dentro de ese total del público estamos también las personas que ponemos objeciones a los bestsellers, y quienes gustan, digamos, de Paulo Coelho y no de King, y quienes sólo han leído un único libro, y de Carlos Cuahtémoc Sánchez, en toda su vida. Quiero decir que la situación no es tan simple, y que de todos modos sigo pensando que podemos elegir y disfrutar textos más diversos que los de las tres o cuatro categorías estrechas y de moda. Los buenos libros lo serán sin importar que pertenezcan o no a ellas."

Atolito con el dedo

Expulsan a siete dirigentes de Colegios de Bachilleres

La unión nacional de gremios los acusa de traición

La Jornada. 17/I/2007.

Carolina Gómez Mena.

Por "claudicación, traición, conculcación de los derechos de los trabajadores, violación de los estatutos y, en suma, por comportarse como esquiroles", la nueva dirección colegiada de la Unión Nacional de Sindicatos de Colegios de Bachilleres (UNSCB) determinó expulsar a siete integrantes de la organización, entre ellos a dos miembros de la dirigencia colegiada.
En conferencia de prensa, en la que también dieron a conocer la nueva composición de la dirección de la UNSCB, Saúl García Pacheco, quien fue ratificado en esta posición, precisó que entre los expulsados están el secretario general del Sindicato Independiente de Trabajadores del Colegio de Bachilleres del Distrito Federal, Javier Carrasco Ruiz, y el titular del gremio del Colbach en Chiapas, Víctor Manuel Pinot Juárez.
Ellos "traicionaron a la institución durante la lucha por la obtención de la nivelación salarial; venían con nosotros, aceptaban lo que exponíamos para luchar por ese derecho, pero a sus bases les decían otra cosa y, en lo oscurito, se reunían con autoridades de educación para abogar por la homologación", afirmó.
José Alberto Monterrubio Sosa, ahora integrante de la presidencia colegiada de la UNSCB y secretario general del Sindicato Nacional del Colegio de Bachilleres en el estado de México, aseguró que la base trabajadora de esos gremios, cuyos dirigentes fueron marginados de la unión, "no está siendo expulsada de la unión, porque quienes actuaron mal fueron los secretarios generales". Agregó que los expulsados, además de luchar por intereses "particulares, quisieron secuestrar a las UNSCB e intentaron difamar a quienes proponían acciones para exigir la nivelación salarial, no la homologación".
Zenón Martínez, secretario de relaciones del sindicato en el Distrito Federal, negó que Carrasco Ruiz haya traicionado a la UNSCB, y sostuvo que "deben mostrar las pruebas para acusarlo". Dijo que mañana se elegirá la nueva presidencia colegiada, con lo cual desconoció a la nueva dirigencia de la UNSCB.
García Pacheco precisó que las "acciones en contra de los intereses de los trabajadores" que desplegaron los siete secretarios generales expulsados fue lo que originó que la lucha por la nivelación salarial se viera obstaculizada, y derivó en que aunque los 237 millones de pesos que el Congreso de la Unión aprobó para el programa de nivelación de 2006 hayan sido radicados en los colegios de los estados, aún no bajan a los trabajadores.
Actualmente sólo Baja California Sur cuenta con un programa de nivelación salarial, 18 estados no la han aceptado y ocho "optaron por la homologación". Según los denunciantes, esta última beneficia a menos de 40 mil trabajadores de los colegios de Bachilleres, mientras que la nivelación es benéfica para todos, pues impacta en prestaciones.

sábado, febrero 17

El despertar de El Chamuco

Y es que uno no aprende, y es que vuelve uno a tropezar con lo mismo. Fui a la Kappa y había descuento. Ja. Pues nada, que para cuando lo noté ya traía en la mano LA PARTE IDEAL (otra vez Ja). Hablo del libro de Álvaro Uribe, de la colección Pértiga (DGE/EQUILIBRISTA-UNAM), otro de ensayos pues. Total que por más que lo intenté no pude despegarme ese libro de las manos. Ya les contaré de qué va la lectura.

Y es que no aprende uno. Como siempre ocurre, así sin avisar, sin que uno lo presienta, sin que lo olfatée, vuelve EL CHAMUCO, y ahora está que es un contento. Ya nos habían alegrado los hijos del averno unos días antes de las elecciones de julio pasado, un número que no tuvo desperdicio. Ahora parece que la amenaza es muy en serio; la revista viene con mayor calidad no sólo en los contenidos sino también en el tipo de papel (ni hablar, ahora trae publicidad, pero si no hay de otra, pues entonces cómo). Les dejo aquí el prólogo de Monsiváis al número 116, que viene siendo el uno.



A LOS NECIOS DE EL CHAMUCO

A los amigos y conocidos de El Chamuco, a escoger: no les arriendo la ganancia (Esa frase alguna vez quiso decir algo). La de ustedes es una empresa fantasiosa, la búsqueda de Lo Imposible: una revista de parodias. ¿Se han fijado en la desmesura de su proyecto? Una revista de parodias... ¿Y cómo le harán los lectores para diferenciar su trabajo de una realidad que, por regla general, llega antes?
Siempre, la mejor parodia corre a cargo de los parodiados que, por la ley del menor esfuerzo, se dejan ver primero. Por más que ustedes se esfuercen, Vicente Fox, o Manuel Espino o Ana Rosa Payán o quienes gusten y demanden, serán inevitablemente las mejores parodias de sí mismos. Así, un político de la derecha o del PRI o de la izquierda "abusadita" es una sombra que quiere en vano que la tomen por el modelo original.
Sé que lo perciben y estoy al tanto de su rechazo a percibirlo: si la caricatura es por naturaleza el ennoblecimiento de los rasgos de los caricaturizados (la esencia es superior a la presencia), en sociedades tan devastadas por la degradación y la privatización de lo público, la parodia y la sátira suelen ser copias al carbón, actas notariales del naturalismo...
En fin. No me harán caso y seguirán en su empeño de darle corporeidad a la derecha, a los empresarios y a sus alrededores del saqueo íntegramente aprovechado. Lo entiendo: es su trabajo y están en una edad en la que ya no se consigue aprender algo de provecho. Pero recuérdenlo: la parodia es el arquetipo, y los parodiados son los estereotipos.
¿Cómo se satiriza a los que desde siempre provocan con su mera presencia la indignación y la carcajada?

CARLOS MONSIVÁIS








lunes, febrero 12

Dos cumples


En Úbeda (Jaén), el año de 1949, un día como hoy nació Joaquín Ramón Martínez Sabina. Hijo de un policía secreto que otro día apresó a un indiscreto Joaquín de diecinueve años por pertenecer al Partido Comunista. Aún es poeta, y en el aire las compone.

En La Huayalca, emporio agrícola que se extendía entre Güémez y Victoria y que durante la década de los cincuentas muchos vieron disolverse en el alcohol que se bebió el abuelo, cuatro años después que Sabina nació Andrés García Pérez, es decir mi papá. A los veinte años cometió el peor de sus errores y, condenado desde entonces a compartir el destino de prometeo (sólo que a falta de águilas le tocó un cuervo voraz), debe soportar ahora incluso que júnior pegue un graznido para anunciar el cumple suyo después que el de Sabina.

El principito

En Querétaro, el principito conminó a no sabemos quién a esforzarse para elevar los niveles de lectura. El número de libros que lee cada mexicano al año es desalentador, dijo más o menos el reyecito. La cifra es vergonzante, digo yo, pero hay otras cifras igual de ofensivas que muy poco o nada tienen qué ver con la lectura, pero dicen mucho; o que bien podrían tener múltiples lecturas, mejor dicho. El principito de todo debe ser la lecturita, dirán algunos. Del dicho al hecho..., dice aquel dicho. Total que, para predicar con el ejemplo, el principito leyó un fragmento de El Presidentito o viceversa: algo acerca de la importancia de hacer amigos.



ESTOY SOLO... ESTOY SOLO... ESTOY SOLO... ESTOY SOLO... ESTOY SOLO... ESTOY SOLO... ESTOY SOLO...


(Respondió el eco...)

jueves, febrero 8

Vendo portátil seminueva



Ya habían tenido algunas diferencias en el pasado, pero de un tiempo acá se le volvió tan rebelde que él se vio en la necesidad de establecer ciertos límites. Todo empezó cuando tomó la iniciativa de manosearle las teclas. Nada oprobioso había detrás de ese acto, sólo la intención de mantenerla en circulación, de retirarle la mugre que se le acumulaba entre el punto y el asterisco. Nada, sin embargo, volvió a ser igual después de eso. En lo sucesivo ella se negó a cooperar, y si lo hacía era siempre con lentitud y de mala gana, insistiendo a gritos con un solo reclamo que se multiplicaba hasta el infinito. No pudieron entenderse. Él empeñado en hacerla reaccionar, ella negándose a cada rato, fueron poco a poco dibujando un desenlace fatal. Hubo un día en que ella se adueñó de un disco de ópera que él acababa de comprar. Así, sin más, lo desapareció en sus adentros, se lo tragó. Era una decisión unilateral: nadie iba a escuchar más canciones, ni las suyas ni las de él. Muy cándido se iba a ver si le permitía aquel desplante. Hulk no sabe de graduar rabietas y tampoco de guardar la calma. La pobre vio estrellar sus delicadas formas contra el suelo una y otra y otra vez. El disco salió rodando, una estrellita a la mitad de la circunferencia descomponía los rayos de luz. Ya se ve que la cosa no podía parar ahí. No estuvo Hulk satisfacho hasta que la vio arder debajo de una apestosa humareda. ¿Que si la lloró? Muy poco en realidad; ya encontró una sustituta, mucho más barata, que responde de inmediato a la insinuación más sutil.

miércoles, febrero 7

Tigger & snowball a la italiana





















Pues he aquí que apenas esta semana estrenamos en Victoria El tigre y la nieve (Melampo Film, 2005) del italiano Roberto Benigni (Director-protagonista masculino) y su esposa (productora-protagonista femenino). ¿Qué les puedo decir? Si les gustó La vida es bella, vean esta película y no aquella. No estoy diciendo que sea un bodrio, pero casi. Quisiera explicarme, pero el argumento de ese filme ha provocado en mí cierto desacomodo de ideas. Lo intentaré sin embargo.

Pues eso, que la comedia y la fórmula de Benigni para explicar los horrores de la guerra pudieron funcionar en aquella oscarizada película por la muy comprensible necesidad que un padre idiota tendría de ocultarle a un chamaco el drama que vivían dentro de un campo de concentración nazi. Acá sin embargo tenemos a un poeta, maestro de universidad, libros publicados (su más reciente volumen se titula "El tigre y la nieve") y toda la cosa, comportándose la mayor parte del tiempo con insoportable estupidez. Claro, he visto poetas con comportamientos más estúpidos, pero ni es la regla ni sucede en cualquier circunstancia. No dirá este poeta un solo verso original durante toda la película, pero tampoco dejará de hablar, de decir bobadas que ni a medios chistes llegan.

No me extenderé ni en la trama, ni en los errores de edición, ni en el personaje flojo de Jean Reno, ni en la forma ridícula en que el poeta resuelve las cosas dentro de una ciudad en guerra, ni en tantos etcéteras. Quizá toda esta bufonada se justifique con la inclusión de un circo en el que el protagonista aprende a jinetear camellos (lo que iba a servirle en Bagdad, pero...) y que al final se incendia dejando libres a todas sus fieras, el pretexto para que este churro tenga un final feliz. Sólo les diré unas tres cositas:

Lo mejor: los primeros y los últimos cinco minutos. Arranca esta película con el sueño recurrente del protagonista donde se ve casándose con su amada. Los invitados a la boda: Jorge Luis Borges (así como lo ven, cuando él ya no veía) y Tom Waits, entre otros. Termina, ya lo dije, con la escapada de los animales de cierto circo en mitad de una muy oportuna tormenta de polen que hace ver a Roma como una ciudad azotada por la peor de las nevadas. ¿Me siguen? Pues claro, que la amada se encuentra en el centro de la calle a un tigre de bengala rodeado de mil copos de nieve. Estas dos escenas son de incomparable belleza, créanlo, y la de Reno y Benigni charlando bajo el cielo de Bagdad y sobre la cabeza de Saddam, si oprimen "mute", también.

Lo peor: La escena del camello que camina rumbo a Bagdad en lugar de hacerlo en dirección opuesta y que luego se empeña en seguir al poeta. Quiere ésta ser una escena divertida, pero es de un patetismo que puede provocar el vómito. La del campo minado también, y la de los soldados gringos que casi le disparan al confundirlo con un terrorista (de verdad lo parece) y en seguida se contentan con revisar tan sólo lo que trae encima, jamás los paquetes que carga en la motocicleta. Vaya, lo que hacen los directores con tal de aspirar a un Oscar.

En fin, ya sabemos que es comedia, pero aun así los acontecimientos deben anudarse dentro de parámetros reales, verosímiles. También hay que reconocer que el clown es el clown y que el clon es el clon, es decir que no podríamos esperar otra cosa que ver a Benigni haciéndola de Benigni en otra versión de La vida..., pero en Irak. Esto hay qué decirlo también: si ustedes ven esa película van a escuchar todo el tiempo, y aún mucho después de abandonar la sala, la poesía de Borges, de Neruda, de Pound y de otros muchos, así como "Granada", del flaco de Oro.

martes, febrero 6

De tu arte al mío...

"Se nos ha dicho tantas veces que la prostitución es el oficio más antiguo (...), pero ésa no es en absoluto la verdad: la profesión más antigua del mundo es, señores, la educación, la enseñanza. Ninguna civilización habría prosperado si nadie enseñara los principios y conceptos en común a los ciudadanos pequeños. Incluso el meretricio surgiría como un tipo particular de docencia. Enseñar el arte de coger, tal sería una de las definiciones de esta labor, al menos por lo que se refiere a los antiguos rituales de iniciación que, sabemos, han sobrevivido hasta la época actual; pero el arte de enseñar a coger sería una definición más adecuada, porque hace recaer la actividad artística en el oficial, es decir en la puta; al otro, al aprendiz, le correspondería practicar lo que el experto le ha enseñado, es decir coger el arte de coger. Claro que el enseñar es el elemento más importante de todo esto, porque quien enseña poco o enseña mal simplemente no vende, eso una puta lo sabe mejor que nadie; y los maestros de escuela, por otro lado, debieran saber enseñar, porque lo que ellos venden es enseñanza, ¿cierto? Cualquiera entonces, que pretenda dedicarse a la docencia, tiene la obligación cívica y profesional de coger el arte de enseñar."
Élmer Homero
En algún capítulo de una novela chafa.

lunes, febrero 5

Jeepeando por Victoria

Hace tres días que llueve. Menos que eso, en realidad, les faltaba a las calles para convertirse en lo que se convirtieron. Juro que no quiero ir a trabajar mañana. No lo soportaré, no. Pero tampoco podría estar encerrado un día más. "Al mal tiempo buena cara", nos han dicho tantas veces los resignadizos (¿existe esta palabra?) y las mismas veces los hemos mandado al demonio. No esta vez; ahora mis amigos y yo quisimos ser optimistas y, ya que contamos con vehículos doble tracción, estamos organizando una ruta bastante arriesgada a la que llamaremos "Jeepeando por Victoria". ¿Que dónde? Pues en el centro de la ciudad, dónde va a ser. Dense una vuelta por ahí y verán que ha quedado perfecto para este propósito.

sábado, febrero 3

Cuando veas las barbas...


No voy

a volver

en
mucho tiempo



(Orham Pamuk, antes de huir de Estambul, según Fatih Altayly)