martes, febrero 20

Tío Alberto

Porque Alberto Chimal publicó una reseña de Cell (Londres, Hodder & Stoughton, 2006), la nueva novela de Stephen King (o de cualquier escritor asalariado que la haya escrito para él), en su bitácora se armó una breve polémica cuando -al menos- dos amantes de la obra de S. K. se sintieron ofendidos y, como es natural suponer, piensan que las opiniones de Chimal (y otros muchos envidiosos, entre ellos Hulk) ofenden a un gran número de habitantes de este planeta (y de otros, eso seguro). Una parte de la respuesta de Alberto me ha gustado tanto que la robé de allá y aquí se las dejo:

"Pensando en la idea de que la opinión de los críticos no tiene nada que ver con lo que siente el público, creo que conocer o “medir” ese sentir “general” (a veces no lo es en absoluto) corresponde más bien a las encuestas y los estudios de mercado. Y éstos no bastan en el ámbito de la mera lectura porque, en cambio, la labor del crítico—aunque no todos cumplan con esa obligación—no se relaciona con leer como lee la mayoría (ni en contra, por supuesto, de como lee la mayoría): su interés debe estar tan sólo en leer tan profunda, tan finamente como le sea posible, para encontrar en los textos todo aquello que la lectura más apresurada que hacemos los demás podría pasar por alto. No son criaturas elevadas por encima del resto: son especialistas en leer, que deben comunicar sus hallazgos sin importar que puedan ser populares o no. Aun si no somos críticos, pienso, los reseñistas en la red o en cualquier otro lado haríamos bien en apuntar siempre en esa dirección.
Algo más sobre este asunto: King y otros autores de bestsellers gustan a numerosos lectores, también es cierto, pero yo no diría que a todos (ni creería que hay libros que más fácilmente apelan al sentir de todos) pues dentro de ese total del público estamos también las personas que ponemos objeciones a los bestsellers, y quienes gustan, digamos, de Paulo Coelho y no de King, y quienes sólo han leído un único libro, y de Carlos Cuahtémoc Sánchez, en toda su vida. Quiero decir que la situación no es tan simple, y que de todos modos sigo pensando que podemos elegir y disfrutar textos más diversos que los de las tres o cuatro categorías estrechas y de moda. Los buenos libros lo serán sin importar que pertenezcan o no a ellas."

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