Quickribbon PESINISMO: octubre 2007

lunes, octubre 29

00789502




¿No es un verdadero hastío
ese horario del estío?


domingo, octubre 28

Un poetazo

En una entrega anterior mencioné (o tal vez no) que tengo muy mala memoria. Hay gente que dice lo contrario mas no logro entender el porqué. A propósito de esto, el otro día sucedió una cosa que ahora iba a relatarles, pero ya no lo recuerdo bien. Dejémoslo entonces para otra ocasión.
Total, soy un desmemoriado. Y eso es un problema grave para un mentiroso y fingidor profesional como yo. Ya se imaginarán lo difícil que es dar continuidad a un engaño si uno olvida los detalles que parecen nimios. En una mentira nada lo es. Creo que esto último no venía al caso decirlo y es mejor no proseguir por esa línea aunque a veces resulte imposible evadir los temas que aparecen en el camino como ciervos lampareados. No sé ustedes, pero a mí así me ocurre, voy y vengo de un tema a otro distinto con absoluto descaro.
Ahora que lo recuerdo -y cierto que debí decirlo antes-, el lunes por la tarde una tal Cecilia Balderas o Barrera o Barraza o nosedequé me va a hacer una entrevista para el IMER, después de las seis; si me dijo el nombre del programa o si la transmisión será en vivo, créanme que ya no me acuerdo, pero estén pendientes, ¿no? Confieso, acá, entre nosotros, que mis respuestas pueden no ser muy coherentes y lo que diga al final tal vez no coincida con lo dicho en el principio. Pero tengo todo el derecho de contradecirme. ¿O no? Una vez alguien dijo que yo hacía zapping en cada conversación. Puede que eso sea cierto; pero aguanten, que ya estoy a un paso de volver al punto que quería tratar:
El viernes me compré un libro. Un libro chingón, si me permiten decirlo de ese modo. Otro día, no hace mucho, estuve leyendo un artículo de Óscar de Pablo que me dejó igual que a los venados de los que les hablo: deslumbrado. (¿Alguien podría explicarme en qué se inspira la expresión ésa de los ojos cuadrangulares?). Luego leí unos poemas de ese mismo bato y me quedé pior (lo que, dicen, es un grado más que peor). No agregaré nada para describir o evaluar los textos de Óscar de Pablo porque yo de poesía nada sé. Por eso digo que el libro es una chingonada y con eso creo que mi idea queda suficientemente explícita.
Pues he aquí que arranqué del estante Debiste haber contado otras historias (FETA-IQCA. México, 2006). Pagué, charlé unos minutos con la chica del mostrador -algo acerca del catálogo y del sistema contable, que fallaban- y luego enfilé hacia el estacionamiento. Ya estaba leyendo el poemario recargado en un automóvil ajeno. Me detuve en la página dieciocho, no podía pasar de ahí. En eso vino corriendo la muchacha de la librería: agitada, palpitante, en su frente sonrosada unas gotitas lampareaban también: había olvidado anotar el código del libro ya que la computación fallaba. ¿Ven que no soy el único de mala memoria? Se lo dicté y así lo hice también con los nombres de un autor y un libro que inventé al instante para que no se marchara, incluso algo le expliqué de la poesía contemporánea. Yo, que de poesía nada sé. No me juzguen por eso, algo había que hacer para que la chica no sufriera un colapso. Por fin se fue ella y yo también. El libro no, él quedó sobre el capote de aquel coche ajeno, donde lo puse para platicar con la mujer de las gotas. Eso le puede pasar a cualquiera.
Y ya que lo pensé mejor, digo que mi memoria no es del todo mala. Puede, por ejemplo, recordar íntegro el texto de la página decimoctava, el que cuelgo acá para el contentamiento mío y el de ustedes:


Materialismo erótico

Aunque apenas ahora lo comprenda, vivir
fue siempre esto: la horizontalidad
terráquea del abrazo, el tacto innumerable, la
caricia,
el olor de la albahaca y del tiempo
concentrado en su cuello,
y ese gozo irresuelto que no acaba. Ante el cálido
roce
de esa piel, de esa mano,
nadie podrá hablar mal de la materia. Nadie
podrá decir, mirándola a los ojos,
que la belleza física
sea una cosa superflua. Nadie podrá decir
que fuera de estas sábanas
exista Dios o nada
parecido.




sábado, octubre 27

Siete Recados Capitales


1. Que no me busquen.
2. Que voy a estar fuera.
3. Llévenlos a mi oficina.
4. Que me esperen un ratito.
5. Me voy a Chihuahua, a un baile.
6. Voy porque quiero, a mí nadie me manda.
7. Celebraré mi cumpleaños en una cueva letrera.


III Foro Multiciplinario ConJugando Musas
(Donde nos las veremos)

PROGRAMACIÓN:

VIERNES 2 DE NOVIEMBRE

5:00-5:30
Inauguración

Exponen:
Madroño (Chihuahua)
Arturo Gardea (Chihuahua)
Fco (Chihuahua)
Vieno Jiménez (Chihuahua)
Toño García (Chihuahua)
Glue All (Juárez)
Omar Pimienta (Tijuana)
Esteban Martín (Tijuana-San Diego)
Nayeli (Durango)


5:30-6:00
Mesa de Lectura
Adriana Meza (Coahuila)
Érick Bueno (Hermosillo)
Rita Esther Galindo (Durango)
Liliana Pedroza (Chihuahua)
Ángel Robles (Chihuahua)
Omayra Garcés (Chihuahua)

6:00-7:00
Presentación de Libro
Porque soy una princesa
Buba Alarcón (Chihuahua)
Ilustraciones de Fco
Presentan Jesús Marín y Omar Pimienta

7:00-8:00
Mesa de Lectura
Miguel Ángel Ortiz (Durango)
Omar Pimienta (Tijuana)
Adriana Rodríguez (Chihuahua)
Yokita Barreras (Chihuahua)
Alejandro Muñiz (Chihuahua)
Carlos Portillo (Chihuahua)

8:00-8:30
Presentación del Sello Discográfico
Fitness Club

9:00
Música
Apolo (Chihuahua)
Cyanea Capillata (Chihuahua)
Gwilly (Chihuahua)


SÁBADO 3 DE NOVIEMBRE

5:00-5:30
Presentación de la Revista Tole
Tole
Presentación de la Revista Hojalata
Poeta No-lugar. Roberto Navarro (Tijuana)

5:30-6:30
Mesa de Lectura
Yaneth Faudoa (Chihuahua)
Érika Said (Chihuahua)
Alejandro Meléndez (Chihuahua)
Magdalena Frías (Hermosillo)
Julio Pesina (Tamaulipas)

6:30-7:30
Mesa de Lectura
Charla y presentación de Libro
Cuaderno de las resignaciones
Miguel Ángel Ortiz (Durango)

7:30-8:30
Mesa de Lectura
Yuriko Montoya (Chihuahua)
Iván Camarena (Hermosillo)
Sarahí Aguirre (Chihuahua)
Erbey Mendoza (Chihuahua)
Roberto Navarro (Tijuana)

8:30- 9:30
Presentación de Libro
El Hombre que cazaba ballenas
Jesús Marín (Durango)

9:30
Música
Iván Pardo (Chihuahua)
Galactic (Chihuahua)


jueves, octubre 25

Quitar el frío

Si para ir a Durango uno aborda el autobús en este sucio agujero a las ocho de la noche, estará poniendo un pie en la capital duranguense a la hora del desayuno: el periplo dura exactamente la mitad de un día.

A las ocho y media estaba yo en la puerta de la buhardilla de Marín tiritando de frío. Lo primero que hicimos después de olfatearnos el rabo (en lenguaje connotativo, desde luego) fue asaltar El Zocabón (así se llama, con errores ortográficos y todo, aunque mejor le hubiera quedado "sobacón"), donde almorzamos sendos platones de lo que nos dijeron era machacado con huevo, aunque a mí no me supo a huevo, mucho menos a machacado.

En Durango se celebra, durante estos días, el Festival Revueltas. En la Casa de la Cultura se efectuaba la mañana del martes la inauguración de una muestra pictórica colectiva; el tema, ¿no lo adivinan?, "Cada quién su Frida". Saludé ahí a demasiados desconocidos, a algunos que no conozco demasiado y a Everardo Ramírez, el presidente de la Sociedad de Escritores. Cinco minutos después casi sentí vergüenza cuando le dijo a Marín que sacara mis tiliches de su buhardilla y me instalara en el hotel. No es la primera ocasión que gozo de la hospitalidad de la SED, pero esta vez mi viaje no era más que un capricho, iba sólo a escuchar a Sabina y a Serrat. A eso y a nada más. Fue un ofrecimiento muy oportuno, hay que admitirlo, porque olvidé mi champú en este sucio agujero y ya había pensado pedirle a Marín el suyo, una opción que deseché casi al instante. "A la gorra no hay quien le corra", repetí mentalmente por tres veces y todo mi bochorno se convirtió en nada.

Como funcionario de cultura, Everardo Ramírez cocina un taller para narradores originarios de los estados que pertenecen al Fondo Regional para la Cultura y las Artes del Noreste, el coordinador del taller será Daniel Sada. Hasta donde sé, Durango tendrá, durante tres días de noviembre, su propio monte Alvernia para dos aprendices de cada estado (Chihuahua, Durango, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas). Cuando salga de ahí, no se espanten si les muestro estigmas de los que broten letras.

Pero no es de eso de lo que quiero hablar ahora sino del concierto de los hispanos.

Llegamos, pues, a la plaza IV Centenario a las cinco de la tarde y ya había gente apartando localidades. La zona exclusiva estaba limitada por un vallado; ahí dentro había unas quinientas sillas secretariales, destinadas a funcionarios, encopetados y reporteros, todas vacías; más atrás un centenar de sillas negras -y duras- para los discapacitados. A un lado de la zona vip había un espacio que ya se estaba poblando de sillas plegables de la cocacola. Al fondo muchas, muchísimas sillas para quienes fueran llegando. Cogimos dos de estas sillas y las pusimos muy junto a la valla de modo que nuestras localidades resultaron mejores aun que las de los últimos aristócratas. A partir de entonces nos turnamos para cuidar nuestro territorio. El nuestro y el ajeno, pues en algún momento un ingeniero forestal vino y pidió a Marín que le cuidara un lugar a cambio de una cantidad imprecisa. Desde luego Marín se negó a cobrarle el favor, aunque al final aceptó que el ingeniero le regalara una camiseta conmemorativa no obstante que jamás encontró su talla. A mí, debo decirlo, el inge me regaló dos discos de Alejandro Filio. La recompensa, creo, fue justa después de todo, pues con el frío que hacía a esa hora, poner mi chaqueta en la silla vacía significó casi un sacrificio.

Quizá con la intención de que la espera fuera menos aburrida los artistas locales abrieron el concierto a las seis de la tarde. Para entonces la plaza estaba casi llena (pongamos unas cinco mil cabezas y el doble de orejas) y todos estaban cómodamente (o casi) sentados. Así pudimos escuchar trova y rock mexicanos y uno que otro éxito ranchero interpretados por los valores duranguenses; aunque tuvieron que hacerlo desde algún lugar indistinguible entre la multitud, mucho más allá de la zona reservada, pues no los dejaron pisar el mismo escenario que los hispanos. Algo me hace pensar que los artistas locales debían pagar también mil pesos si querían atravesar la valla.

"Valla de la ignominia" habría lucido muy bien en las pancartas que izaron algunos duranguenses minutos antes de iniciar el concierto. De pronto los reflectores se posaron en el tumulto y pudimos leer en las cartulinas que algunos censuraban la discriminación: "RACISTAS DE LA CULTURA", "NO AL NAZISMO CULTURAL"; otros criticaban a la administración duranguense: "LA CULTURA NO SE VENDE", "EL ARTE NO SE PRIVATIZA", "¿CULTURA PARA TODOS?" y hasta hubo quienes se quejaron de que los árboles de la IV Centenario tuvieran los frutos tan altos: "ABAJO LAS BAYAS". Marín quiso buscar un cartón y rotular su propia pancarta: "HUBIERAN VENIDO A LAS CINCO, HUEVONES", pero con la plaza llena era casi imposible moverse de lugar.

El concierto comenzó apenas pasadas las veinte. "Ocupen sus localidades", se escuchó a dos voces desde el templete y los duranguenses y los forasteros obedecimos de inmediato; los músicos lo habían hecho antes. Serrat canta mucho mejor que Sabina, pero el flaco arrancaba gritos mientras el catalán despertaba suspiros. Una copla, otra, décimas, chistes; las canciones que yo esperaba no aparecieron jamás, pero no me doy por mal servido. Hubo un momento, por cierto, en el que casi le di la razón a Marín: Serrat cantaba "Y sin embargo" (insisto: mucho mejor que Sabina) y me pareció que la luna bajaba hasta casi rozar mi cabeza. Fue momentáneo, ya lo dije; la luna que yo tenía era un globo de publicidad.

En uno de los intermedios habló Sabina:
-A lo largo de los años -dijo- me he dado cuenta de que una de las cosas para las que sirven las canciones es como remedios urgentes contra el frío.
Y tiene razón, sin duda, porque esa tarde "candelilló" en Durango (eso me dijo el taxista camino a la terminal), pero en la IV Centenario se mantuvo un microecosistema perfecto el mismo tiempo que duraron sonando las voces del flaco y del catalán.
Nota: La foto de Marín es de Omar Pimienta.
(Y no es cortesía de Omar
sino descortesía de Hulk,
que la robó del blog
del tijuanense).

lunes, octubre 22

Domingo

Cosas que ayer hice o dejé de hacer

1. Terminé, de un cuento breve, la lectura que había iniciado hace un mes.
2. Invité a Mary a una convivencia escolar. Le dije que estaba guapísima. Era cierto.
3. Fui a Llera y circulé en contrasentido. Nunca había visto tan feo ese poblado. Tampoco había circulado en contra.
4. Entré al mejor restaurante llerense y no almorcé. En cambio, fui al retrete.
5. Viajé a Hidalgo, a otra convivencia de maestros y paterfamilias.
6. Una maestra cambió el color de su pelo. Le dije que el nuevo le sentaba perfecto. Mentí.
7. El regreso de Hidalgo fue más lento que el viaje de ida.
8. Hubo vivos y no vivos en medio de la carretera. Entre los segundos estaba doña Tomy.
9. "¡Mira cómo viene ese coche!", fue lo último que doña Tomasa dijo.
10. ¿Qué hubo?, preguntaron cuando volví a casa. Nada, contesté. Luego fingí que dormía.

sábado, octubre 20

Mal de amores

Mi sobrino adolescente visita cada semana al psicólogo, un servicio que en los tiempos míos pudo considerarse verdadero lujo. Dice el profesional que el comportamiento del púber se debe a un amor no del todo correspondido.
Hace doce años que yo padecía lo mismo. Y entonces, hay que admitirlo, si bien pude pagar la consulta, confié en la terapia del Doctor Buchanans.
En ese tiempo, para mayores datos, yo amaba a una mujer.
La depositaria de esos sentimientos era una señorita que entonces fungía como tundeteclas en una oficina pública. De lo más público que pueda haber tratándose de oficinas. Luego la señorita en cuestión trabajó en otra oficina pública y después en otra igual. Ahora, por lo que sé, nuestra señorita trabaja en una muy particular.
Por un tiempo estuve convencido de que la señorita aquélla me distinguía con cómplices miradas cada vez que yo pasaba por una oficina que no era tan suya como de nosotros. Poco después me enteré de que todo se debía a un simple problema ocular. Cabe (contra)decir que el mencionado problema, al menos para ella, no era tan simple, como sus consecuencias tampoco lo fueron para quien esto escribe.
Entre dos razonamientos ajenos: 1) Cuando una mujer dice que solo quiere amistad significa que no quiere nada en absoluto y 2) Cuando una mujer dice que solo quiere amistad en realidad se refiere a que habrá otra oportunidad, yo escogí la tercera opción: deshidratar la tristeza a fuerza de llanto y alcohol.
Menos mal que esa situación apenas se prolongó diez años: el tiempo que yo pisé el mismo suelo que la señorita.
Hace unos meses volví fugazmente a las tierras de la señorita. Alguien me invitó a una fiesta a donde acudió casi la mitad del pueblo. Desde la mesa donde yo comía, atrapé una mirada que llevó las mías hasta la mesa de la señorita.
Por muy breve que haya sido el inevitable parpadeo, un instante tuve la absoluta certeza de que no había sido tal, sino más bien un guiño. Una señal muy sexy, si he de decir la verdad.

Las netas de Onetti

Decálogo más uno, para escritores principiantes


I. No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.
II. No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.
III. No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.
IV. No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.
V. No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
VI. No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.
VII. No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.
VIII. No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5?
IX. No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.
X. Mientan siempre.
XI. No olviden que Hemingway escribió: "Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer".

juan carlos onetti

jueves, octubre 18

0896745

Cuando el administrador
de una ciberbitácora*
celebra con tanta emoción
su conteo de visitas,
¿dará por descontadas las veces
que entra a dar mantenimiento
o simplemente a mirar
si alguien lo ha visitado?
(*) Equivalente castellano para el término inglés
weblog (de web + log(book); abreviado, blog).

Dos madrugadas atrás

Anteanoche
-me acuerdo como en sueños-,
entredormido,
estuve hablando solo una barbaridad,
hasta que vino el sueño
disgustadísimo
a callarme.
Efrén Hernández/El señor de palo

martes, octubre 16

Capítulo diez

Y éste era el secreto: una vez, Mati y Maya iban descalzos río arriba recogiendo guijarros redondos y pulidos con los que la madre de Mati hacía pequeños objetos de bisutería para vender. En un meandro del río, en un lugar recóndito, había un poco de agua estancada en una especie de hoyo, una especie de poza sombría oculta entre rocas grises, una poza muy pequeña como la distancia entre las patas de una silla. Una gran cantidad de algas ocultaba el fondo de la poza. Debido a esas algas, el sol que iba a reflejarse allí se dispersaba como si se hiciera añicos en el agua: dentro de la poza se encendían multitud de luces centelleantes de un dorado intenso.
Y de pronto, entre las algas y las paredes de la roca, pasó de repente, cegador, no es posible, centelleando, brillando, serpenteando, pero, ¿cómo puede ser eso?, reluciente como un cuchillo hundido en el agua, trepidando con escamas danzantes que parecían hechas de mercurio, un pez:
-Mira, un pez, eso era un pez.
-Pero, ¿cómo va a ser un pez? Es imposible que fuera un pez, Maya. ¿Estás realmente segura de que también tú has visto un pez? ¿De verdad? Porque yo, óyeme bien, estoy completamente seguro de que a pesar de que no puede ser de ninguna manera, a pesar de todo, eso era un pez. Un pez, Maya, un pez, un pez vivo, tú y yo hemos visto por un instante un pez aquí, y no simplemente lo hemos visto, sino que hemos visto muy bien que por supuesto era un pez.
-Un pez y no una hoja, un pez y no un trozo de metal, un pez, te lo digo yo, Mati, un pez de todas todas, un pez sin ninguna duda, un pez, yo lo he visto.
-Y también yo lo he visto, era un pez, un pez, solamente un pez y nada más que un pez.
Era un pez pequeño, un pececillo, como de medio dedo de largo, y tenía escamas de plata, delicadas aletas de encaje y branquias transparentes y temblorosas. Un ojo de pez redondo y abierto de par en par los miró a los dos un momento como si estuviera insinuando a Maya y a Mati que todos nosotros, todos los seres vivos de este planeta, personas y animales, aves, reptiles y peces, somos en realidad muy parecidos, a pesar de las muchas diferencias que hay entre nosotros: casi todos tenemos ojos para ver formas, movimientos y colores, y casi todos oímos sonidos y ecos, o al menos sentimos los cambios de luz y oscuridad a través de nuestra piel. Y todos percibimos y clasificamos sin cesar olores, sabores y sensaciones.
Y no sólo eso: todos nosotros sin excepción nos asustamos en algún momento, e incluso nos embarga el pánico, y a veces todos estamos cansados, o hambrientos, y hay cosas que a todos y cada uno de nosotros nos atraen y cosas que nos repelen y nos provocan inquietud y repugnancia. Además, todos nosotros sin excepción somos muy vulnerables. Y todos, personas, reptiles, insectos y peces, dormimos, nos despertamos y volvemos a dormirnos y a despertarnos, todos nos esforzamos por estar a gusto, ni con mucho calor ni con mucho frío, todos sin excepción intentamos casi siempre cuidarnos y protegernos de todo aquello que corta, muerde o pica. Para todos nosotros es muy fácil aplastar. Y todos, pájaros y gusanos, gatos, niños y lobos, intentamos estar lo más precavidos posible ante el dolor y el peligro, y a pesar de todo nos arriesgamos muchas veces al salir una y otra vez a buscar comida, diversión y también aventuras, sensaciones, poder y placer.
-Hasta tal punto -dijo Maya después de pensar un rato sobre eso-, hasta el punto de que puede decirse que todos sin excepción estamos en el mismo barco: no sólo todos los niños, no sólo todo el pueblo, no sólo todos los seres humanos, sino también todos los seres vivos. Todos nosotros. (...)
-Resulta que quien se burla o molesta a los demás pasajeros -dijo Mati-, es en realidad un idiota que daña a todo el barco. Y aquí no hay otro barco para nadie...












De repente en lo profundo del bosque.
Oz, Amos. trad. Raquel García Lozano.
México. FCE-Siruela, 2006. 120 p.

domingo, octubre 14

0567802

¿Qué es peor,
un gobernante de ésos
o uno sin desos?

No a la música chatarra


Hace dos meses sabía que en octubre iba a volver a Durango. Hace dos meses dijeron que un tal Serrat y un Sabina compartirían escenario y canciones ahí. Hace más o menos un mes me confirmó Chuy Marín que la cita es la noche del veinitrés, poco después de las ocho. Hace todo ese tiempo que dije que sí.
Hace dos días me enteré de que esos pájaros de cuenta estarán también en Monterrey. (Y cómo no, si esa ciudad ha impuesto récord en espectáculos). En la Arena Monterrey el concierto es el diecinueve (aunque yo tengo plantado en la cabeza que es el 20). La noche del veintiuno el desfiguro será en Saltillo. Y de ahí a Durango, a la IV Centenario, donde -me dicen- habrá unas cuantas butacas de mil pesos para las señoras encopetadas y miles de localidades gratuitas para el infeliciaje *, es decir nosotros.
Hace dos meses y días que espero a ver cómo se detienen las aves y los aviones en el cielo mientras suenan las rolas del flaco de Úbeda; confirmar lo que dice Jesús Marín. Hace todo ese tiempo que estoy planeando este viaje. Y para ponerme a tono digo: a esta flecha nada la detiene.
* Ya sé que esta palabra no está en el DRAE, pero no es un invento mío.
Quizá sí su grafía, pues hay quienes prefieren la forma "infelizaje"
que, creo yo, diluye la carga irónica del término.

sábado, octubre 13

FORUM y FIL

Ayer estuve en el Forum Universal de las Culturas. Y también en la Feria Internacional del Libro de Monterrey, que apenas se inagura el día de hoy. Dentro de esta tercera semana del FORUM se llevó a cabo la Conferencia Internacional sobre Tecnología Educativa, por lo que mi amigo Martín Valles, quien es coordinador de tecnología educativa en la región de Burgos, Cruillas, Méndez y San Fernando, invitó a la gente que trabaja con él a escuchar las ponencias del viernes. Yo, por supuesto, iba de colado.

Para que el viaje fuera menos incómodo, Martín pidió prestada la miniván de su hermano. Salieron de San Fernando a eso de las cuatro y cuando pasaron por mí al trabajo iban a dar las seis. A Monterrey llegamos unos minutos antes de las diez de la mañana. En la sala "Canadá" de Cintermex, a esa hora, estaba a punto de iniciar la conferencia de Phil Scott: "Dialogic teaching in science classrooms".

CIENCIA, TECNOLOGÍA Y EDUCACIÓN

En los cien minutos que siguieron, el británico se dedicó a resumir los aspectos del enfoque de enseñanza dialógica de las ciencias, algo que lo ha mantenido ocupado los últimos cinco años. El punto central, por si no lo saben, hace énfasis en el conocimiento, por parte del maestro, del lenguaje común con que los estudiantes se explican la realidad cotidiana, y la necesidad de que la comunicación didáctica establezca puentes entre ese lenguaje cotidiano y el lenguaje científico, es decir la creación, dentro del aula, de espacios dialógicos que alienten al estudiante a expresar sus ideas y puntos de vista. A fin de cuentas, dice más o menos el propio Scott, el diálogo es la habilidad fundamental de pensamiento sobre la cual se basan todas las otras habilidades de aprendizaje.

A lo largo del día hubo varias mesas con educadores mexicanos e internacionales. Alguien de la Universitat Oberta de Catalunya, cuya ponencia se refería a la investigación de las relaciones entre el grado de satisfacción de estudiantes y maestros y los resultados académicos, declaró que, al menos en lo que concierne a su universidad, para saber si los profesores consultores cumplen dicha función por razones vocacionales o meramente financieras, basta con preguntárselos. Esas palabras -y una nueva significación del término "abierto"- rondaron mi cabeza el resto de la tarde.

De Chiapas venía un maestro de educación básica que trabaja en una comunidad indígena la cual fue equipada con Enciclomedia en agosto pasado. Siendo él indígena también -hablante de tzetzal y totonaca, según nos comentó-, debe practicar la enseñanza bilingüe en una escuela de indígenas tzotziles (aquí, aclaro, tengo una pequeña confusión, pues el expositor escribía "tsotsil"), es decir que domina cuatro idiomas. La introducción de la Enciclomedia en nuestra escuela ha sido todo un acontecimiento, dijo, pues en esas comunidades no tenían noción de la computadora. Al final de la exposición alguien pidió al maestro que cantara una estrofa del Himno Nacional en idioma tzotzil, pero el maestro prefirió compartir la poesía que escribiera una alumna suya: algo acerca de la olla.

LIBROS A LA VISTA, LIBROS NO A LA VENTA

La Feria del Libro abre sus puertas hoy por la tarde. Ayer se estaban instalando los módulos de ventas. Que no estaba permitido el acceso a nadie excepto a los encargados, dijo el vigilante, a lo que Martín repuso que éramos tamaulipecos y estábamos de paso. Resultó entonces que el guardia era victorense y ahí, a menos de cuatrocientos kilómetros de su tierra, le entró la nostalgia. Déjenme hablar con mi jefe, propuso, y unos minutos después regresó:

-Pasen, para que hablen con mi jefe.

-Está bien, entren. Pero sólo verán el montaje, porque hoy no habrá ninguna venta -dijo el jefe de nuestro paisano. Luego centró su atención en una edecán de pantalón negro y tanga blanca.

Entramos y, en efecto, casi todos los estantes estaban vacíos y las cajas llenas. En la librería del FCE, sin embargo, ya casi terminaban. No es que yo fuera preparado para la ocasión, pero saqué una lista de autores más que de títulos antes de pasear por los estantes. Que no iban a vendernos nada, dijeron los encargados; luego me preguntaron qué obras estaba buscando.

Otra vez Martín puso en práctica su capacidad de convencimiento.

-Total -dijo asintiendo finalmente el encargado-, mañana a primera hora registramos esa venta. Pero tendrán que pagar la cantidad exacta o bien efectuar el pago con tarjeta, pues no tenemos cambio. Y ojalá que nos den suerte -agregó en un tono que vacilaba entre el regaño y la complicidad.

Así fue como la mía se convirtió en la primera compra de la FIL 2007.

Estábamos demasiado contentos al salir de Cintermex como para entender, en los primeros intentos, que la miniván no encendería. El dueño del coche no le había explicado a Martín ciertos detalles que debía tomar en cuenta al apagar el motor (algo acerca del aire acondicionado), de modo que la batería se descargó por completo mientras nosotros algo oíamos decir acerca de la tecnología y del diálogo.

jueves, octubre 11

Oldies

En cuestión de música mis detractores dicen que soy anticuado. Y tienen toda la razón. Por eso -y porque puedo- les dejo aquí la letra (a la memoria, porque nomás no la encuentro; ni audio ni video) de dos rolones que atormentaron mis tempranos años y que hoy -muy de vez en cuando, hay que admitirlo- dan sosiego a mis momentos más hulkianos.


COMO DOS HUERFANITOS
Los Terrícolas

Cuando nos digamos adiós
quiero que no llores
porque nosotros sabemos
que nos queremos.

Cuando estemos solos los dos
y pensemos en nuestro amor
diremos al mundo que fue
que todo fue un sueño.

Y seguir tu camino y yo el mío
y dejar todo esto en el olvido
y vivir como los huerfanitos
que siempre se quedan solitos.

Cuando estemos solos los dos
y pensemos en nuestro amor
diremos al mundo que fue
que todo fue un sueño.

Proseguir tu camino y yo el mío
y dejar lo nuestro en el olvido
y seguir como dos huerfanitos
que siempre se quedan solitos.

Solitos.

Solitos.


NO PODRÁS OLVIDAR ESE LUGAR (?)
Aldo Monges

Y aquí estoy
nuevamente con mis ojos sin saber
el porqué
ni el motivo que nos une como ayer.

Yo pensé
que el amor había muerto entre los dos,
pero hoy
es la vida quien nos muestra nuestro error.

Sólo sé
que hace un año tu partida me hizo mal,
que en mi pecho un nuevo amor no habrá jamás
y que hoy esta cita está de más.

Pero tú
no podrás olvidar este lugar
nunca más y en los días que vendrán
con dolor muchas veces me verás.

Y yo
en mis noches al rezar te nombraré
y al besar a otra mujer le mentiré.
No podremos olvidar aquel ayer.

Ni tú
ni yo.

(Acá iba una parte hablada, de ésas que acostumbraba
el trovador y que suelen provocar estremecimientos
a los sentimentales, pero mi memoria es tan endeble
que esa parte debarán imaginársela).


Sólo sé
que hace un año tu partida me hizo mal,
que en mi pecho otro amor no habrá jamás
y que hoy esta cita está de más.

Pero tú
no podrás olvidar ese lugar
nunca más y en los días que vendrán
con dolor muchas veces me verás.

Y yo
en mis noches al rezar te nombraré
y al besar a otra mujer le mentiré.
No podremos olvidar aquel ayer.

Ni tú
ni yo.

Ni tú
ni yo.


miércoles, octubre 10

Las últimas palabras

Un cuerpo que se desintegra
es algo horrible,
pero cuando la voz también desaparece,
es como si esa persona
ya no estuviera allí
El país de las últimas cosas. Auster, Paul.
Ed. Anagrama. Barcelona. 1987.
Trad. Ma. Eugenia Ciocchini. 205 p.

domingo, octubre 7

Divino castigo

Ayer se cumplieron 257 años de la fundación de la villa de Santa María de Aguayo, la que hoy conocemos por Ciudad Victoria, este sucio agujero, capital política de Tamaulipas. La Expo-feria Victoria, por otro lado, concluye hoy, luego de permanecer tres semanas protagonizando algo parecido a la hibernación.

Hasta el año pasado Ciudad Victoria celebró en octubre su Feria Regional: una exposición ganadera y artesanal más unas cuantas atracciones mecánicas que se repite sin cambio sustancial año tras año, igual que sus tiovivos. Hasta hace pocos años esa expo-feria se llevó a cabo en lo que mi generación conoció como "los terrenos de la feria", es decir el lugar que hoy ocupa el parque Tamatán, el que a su vez estaba en lo que hoy es el Zoológico del mismo nombre.

Como es sabido, el equipo multidisciplinario que concibió el proyecto del moderno zoológico eliminó por completo el concepto de parque recreativo donde se asentaba el zoológico antiguo y luego la ciudad tuvo que construir un parque nuevo en frente del anterior para lo cual echó mano de los terrenos de la feria; todo eso con las obligadas consecuencias que llamaré "ecológicas" solo por utilizar un término abarcador. La Feria, desde entonces, se ha efectuado en territorios prestados y mal acondicionados con sede regular en las instalaciones de la Asociación Ganadera. Resumiendo este background, diré que mientras la ciudad sigue creciendo -hablo del aspecto poblacional y de ninguna otra cosa- la feria se ha estado volviendo cada vez más desnutrida, menos funcional, desangelada entre tanto lodo y polvo según el humor del clima: tan laberíntica y patética como una vecindad de ciudad vieja.

Dicen los ancianos que antes en la feria había charreadas, jaripeos y carreras de caballos, también corridas de toros. Yo no alcancé a ver eso, pero lo que sí pude ver fue un espectáculo que ya entonces -en los años ochentas- daba risa: la mujer que, por desobedecer a su madre, sufrió el castigo de verse convertida, del cuello para abajo, en una horrible serpiente. O en una araña gigante el otoño siguiente. Ese espectáculo está de vuelta en la Expo 2007 y, por una cantidad que resulta ofensiva en cualquier caso, uno puede enterarse de los pecados que llevaron a esa mujer a sufrir tan ominosa condena. Una pena penosa, a decir verdad, pero también tan bien remunerada.

A finales de los sesentas mi padre cruzaba su adolescencia tardía y, como los demás varones de su edad, escolaridad y extracción social, sobrevivía trabajando en una de las tantas desfibradoras de henequén. Unos casados y otros a punto de hacerlo, nada les impedía a los muchachos visitar el parque de Tamatán (en aquel tiempo el zoológico se reducía a unos cuantos venados y jabalíes) y después la Feria en plan de alegre soltería.

De quince en quince pasaban los victorenses -entre ellos mi padre y otros henequeneros- a satisfacer su curiosidad morbosa en la carpa de la mujer serpiente, "la que sufrió esa horrible transformación por atreverse a golpear a su madre".

-Ándele, jija de la chingada, pa' que no vuelva a pegarle a su jefecita -dijo uno de los henequeneros al tiempo que le lanzaba a la mujer lo primero que encontró: una paleta de sandía que se desbarató en la frente de la desobediente.


En la carpa de la mujer serpiente, este octubre, hay un letrero que dice: PROHIBIDO ENTRAR CON ALIMENTOS.

sábado, octubre 6

¿Quién dice miedo?


El presidentito visitó ayer este sucio agujero para poner en marcha la construcción del nuevo Hospital de Especialidades (algo que en cierta forma ya había hecho hace muchos meses el feliz dueño de un Jeep rojo flama).

Alguna motivación inconsciente debe haber para que al principito le guste lucir -él mismo y sus hijos- los atavíos y las insignias militares en ocasiones especiales. Pienso en un complejo de Rambo u otro fraude -cinematográfico- por el estilo. Alguna razón muy consciente, en contraparte, debe haber para que el presidentito viva uno de los más escandalosos romances con el poderío militar.

Eran las seis y media de la mañana y yo esperaba el cambio del rojo al verde en la salida a Monterrey cuando vi pasar un camión de la PFP. Luego vi otro y luego otros más. Dejé de contarlos cuando pasaron de la docena.

Volví a ese punto alrededor de las once y los operativos estaban instalados ya. Pasé por dos revisiones -separadas una de otra por apenas medio kilómetro- antes de tomar Naciones Unidas. Claro que, una vez pasados estos dos retenes, me sentí mucho más aliviado, muy seguro y, por supuesto, agradecido con los cuerpos de seguridad:

-No más violencia -dije, adelantando conclusiones.

Justo entonces recordé la visita del principito. Como esos dos -me enteraría después-, había multitud de retenes en diferentes puntos de la ciudad: fuerzas federales de la PFP, de la AFI y del Ejército Nacional sitiando este sucio agujero por tierra y aire (por agua no, porque hace días que no llueve).

Para llegar al centro tomé la calle dieciséis y, casi llegando a Gigante Satélite, ahí donde los niños salían del kínder y de la escuela Ford llevados de la mano de las mamás o de los hermanitos, también efectuaba su rondín una trinca militar conformada por un Hummer, un camión y una tanqueta: una M-16 en cada extremo, en el centro una veintena de soldados apuntando sus rifles a ningún lado. Vi esa escena repetirse otras dos veces en el bulevar Fidel Velázquez y en la avenida Madero.

-Caramba -dije esta vez-, y luego quién habla de terrorismo.

martes, octubre 2

Como dijo el aquinatense